Angelhada. Un espectáculo de Pavlovsky. Sala Pequeña del Teatro Español.

6774b-angelhada

La revitalización de los barrios en una ciudad es un proceso positivo que despierta, no obstante, ciertas nostalgias hacia un pasado desaparecido (en lo histórico y en lo auto-referencial). El barrio de Santa Ana y de Huertas en Madrid ha sido siempre una zona bulliciosa y cargada de vida a la que el reciente fenómeno turístico ha traído un lavado de cara, en especial a su plaza y a los edificios que en ella se congregan. Con la bonanza turística se remodelaron antiguos almacenes industriales y edificios de la zona para convertirlos en modernos hoteles, pero también se produjo la invasión de cadenas de restauración que llevaron a la desaparición de uno de los antiguos cafés literarios de Madrid, el histórico Café del Prado en el que se cuenta que Picasso llegó a recalar.

En el caso del antiguo Café del Príncipe, contiguo al Teatro Español, la nostalgia debe ser enterrada. Sus antiguas tertulias (si todavía sobrevivían) han sido reemplazadas por la Sala Pequeña, espacio polivalente e íntimo que aun sin escenario propiamente dicho, acoge obras de Gran Derecho (en terminología SGAE). La reconversión de la cafetería en una nueva sala teatral fue uno de los proyectos con los que se estrenó Mario Gas como director del Español. Desde su inauguración en 2005, la Sala Pequeña ha sido el escenario de representación de obras de muchos autores contemporáneos. Ahora, y durante el mes de agosto, el/la cabaretero/a Pavlosvky viene llenando la sala con su nuevo espectáculo, Angelhada, que sirve al propósito inicial de Gas de convertir la Sala Pequeña “en una especie de ‘café conccerto’, ‘cabaret’ literario o ‘music hall’”.

Angelhada es un espectáculo cercano y frágil, como su propio autor-director-intérprete- productor: el premiado Ángel Pavlovsky, que este año recibe el máximo galardón del Ministerio de Cultura, la medalla al mérito en las Bellas Artes.

En clave narrativa, y con vestuario que recuerda a la vestimenta de Lucy en el Drácula Coppoliano, Pavlovsky, reconvertido en hada, introduce al público en una divagación sobre su persona, el teatro, la vida y sus actrices fetiche (desde la Garbo a la Xirgú), en la que a veces acaba perdiéndose él mismo. No obstante, la gran cualidad de Pavslovsky es la de saber rescatarse de ese monólogo, a veces repetitivo, para interactuar con el público. Cada representación tendrá probablemente sus anécdotas. En la del sábado 15 de agosto, la “Pavslov” ejerció de Hada para salvar a un joven de un ataque de tos, reprendió suavemente a una tránsfuga y cerró la puerta, porque “la puerta de un teatro debe estar siempre cerrada”. Si bien el espectáculo es en esencia muy personalista, merece la pena elogiar sus acompañamientos: por un lado, el fantástico trabajo luminotécnico y, por otro, los toques musicales y sonoros que, con juguetes y mucha mímica, ejecuta la bailarina Martina Burlet.

Quien acuda estos días a la Sala Pequeña del Español encontrará trabajando a este frágil y elegante artista, que ha sido bonitamente retratado en el cartel del espectáculo y que este año celebra sus cincuenta años de carrera.

La Clá
http://www.lacla.es

ANGELHADA
De Ángel Pavlovsky
Teatro Español – Sala Pequeña
06 al 29 de agosto de 2010
http://www.esmadrid.com/teatroespanol/portal.do?IDM=23&NM=1

Imagen:
Acuarela original de Armando Guerisoli. Fotografía y diseño de cartel por Sergio Parra.
Cortesía del Teatro Español.

Anuncios