Con derecho a fantasma. Teatro María Guerrero.


Este otoño se ha representado en el Teatro María Guerrero Con derecho a fantasma”, obra del italiano Eduardo de Filippo. La pieza tiene como título original “Questi fantasmi!”, un nombre menos críptico que el que se ha dado en su versión española. Filippo escribió esta obra en 1946, año en el que también gestó “Filomena Marturano”, su drama más emblemático. Con derecho a fantasma, por contraposición a Filomena, es una historia liviana en la que un matrimonio, Enzo y Maria, son admitidos como inquilinos en un apartamento a condición de que soporten con su mejor sonrisa los fenómenos paranormales que se producen en el piso. No pagarán pues renta pero deberán levantar la maldición que pesa sobre el inmueble.

La obra no es, aunque lo parezca, una verdadera comedia. Las situaciones absurdas que en teoría se esperan, quedan reservadas para la primera parte. Filippo da un giro en algún momento de la obra y lo que podría ser una divertida cadena de enredos se convierte en un melodrama sobre la vida en matrimonio. Con derecho a fantasma ha envejecido mal, probablemente porque Eduardo de Filippo no supo conectar bien sus dos narraciones: por un lado, la mala reputación causada por los fantasmas en el piso y, por otro, la apariencia libertina de Maria (la mujer de Enzo) en el barrio. No consiguió mezclar la parte cómica con la trágica y el resultado final es un vaso de agua con aceite, en el que acaban fallando tanto los gags como los momentos dramáticos.

En cuanto al montaje de Oriol Broggi, difícil es levantar un texto mohíno y sin demasiadas gracias. Tampoco ayuda una escenografía sin ingenio ni la dirección actoral. Los protagonistas (cuyos personajes, es cierto, son italianos) interpretan con un impostado acento italiano. Mejor hubiera resultado adoptar el carácter italiano y no los gestos imitativos que acompañan al “ma che cosa”. Recientemente el Teatro Español montó El arte de la comedia, también de De Filippo, y en ella los actores eran vivamente italianos sin necesidad de utilizar el acento. Tampoco resultan acertadas las continuas referencias del montaje de Broggi hacia localismos madrileños, con referencias a Gallardón o al café Gades. Son guiños populares que, por reiterados, pierden gracia.

No obstante, es justo alabar algunos méritos del montaje. Manel Dueso protagoniza los mejores gags de la obra con su portero entrometido y sinvergonzón. El protagonista, Pasquale Bávaro, trata de asumir el reto, no logrado, de De Filippo: mezclar risas y lágrimas. Bávaro consigue dar a su personaje esa ternura que los personajes tragicómicos suelen tener. El resto de actores son correctos, aunque hayan encontrado un mal aliado en el texto envejecido. Otras obras fantasmagóricas, como Los habitantes de la casa deshabitada, pieza teatral de Poncela, o Agárrame ese fantasma (Hold that ghost!), desternillante película de Abbott y Costello, aguantan el paso de los años y continúan siendo graciosísimas, también en el XXI.

La clá
http://www.lacla.es

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Con derecho a fantasma. Teatro María Guerreo (temporada 10-11)
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Imagen:
Una escena de la obra con Manel Dueso, Pasquale Bávaro, Rafa Gálvez y Ritxard Gálvez.
Fotografía de David Ruano por cortesía del CDN.

Abbot & Costello official fan site:
http://www.abbottandcostello.net/

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