La Fiesta de los Jueces. Teatro Marquina, Madrid.

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El teatro, como el resto de artes, cumple según la ocasión distintas funciones. Algunas de las más loables son las de entretener, divertir y reflejar al mismo tiempo temas de actualidad. Es decir, la de conectar con el público que la ve, aunque luego no trascienda. La posteridad no es un fin que deban buscar las obras artísticas para ser, precisamente eso, producto de un arte. Lo comprobamos con dramas y comedias que envejecen mal, pero que en su momento tuvieron grandes éxitos. De Jardiel Poncela tenemos obras que aún hoy son desternillantes y otras que flaquean por contener guiños vetustos.

La industria americana del cine ha sido durante muchos años experta en producir películas entretenidísimas que logran un propósito complejo: hacer que el espectador salga gratamente satisfecho de lo que ha visto. Uno de los trucos es coger el pulso al ritmo (que no siempre tiene que ver con la duración de la peli, aunque ayuda) y otro, elegir actores solventes.

Estas cualidades son las que ha logrado el autor teatral Ernesto Caballero y la compañía que dirige, Teatro el Cruce, con La Fiesta de los Jueces que se representa este agosto en el Teatro Marquina (le va como anillo al dedo), en su segunda temporada en Madrid. Virtud muy alabable, por mucho que sepamos que la obra, tal y como ha sido pensada, no resista veinte años sin una necesaria adaptación. Lo mismo da. Lo que cuenta es que quien compre las entradas estos días en Madrid va a pasar un rato entretenido y bárbaro.

La Fiesta de los Jueces se construye sobre el texto de un autor ajeno y foráneo, Heinrich Von Kleist, al que admira Caballero. La obra de este dramaturgo alemán decimonónico es El Cántaro Roto y denuncia la corrupción y el abuso de poder de la autoridad judicial en una pequeña villa. Caballero revive este drama haciendo que los actores que lo representan sean actores amateur: en concreto, miembros de la judicatura. Es decir, recurre a un truco muy shakesperiano, el de de mostrarnos teatro que se hace pasar por teatro. Los personajes supuestamente reales son jueces españoles que aprovechan sus líneas para dejar ver su opinión sobre temas muy actuales (sobre todo, políticos). La comedia crítica de Von Kleist se entrelaza así con la comicidad de estos jueces, a los que los actores (esta vez sí, reales) les cogen bien el pulso. Santiago Ramos centra las atenciones, pero al final se trata de un trabajo coral que incluye cantos y divertidas frases de todos.

En definitiva, La Fiesta de los Jueces es de esas obras que se pueden recomendar a todo tipo de amistades y familiares sabiendo que van a salir con una grata impresión y de la que rememorarán las frases más divertidas a la salida, ya sea en el autobús o delante de unas cañas. Como con las buenas y entretenidas pelis americanas.

La clá

http://www.lacla.es

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Teatro Marquina. La Fiesta de los Jueces.

http://www.teatrosdemadrid.com/marquina.htm

Teatro el Cruce:

http://www.teatroelcruce.com

Imagen:

Los jueces que representan El Cántaro Roto: Santiago Ramos, Juan Carlos Talavera, Silvia Espigado, Karina Garantivá, Jorge Mayor, Jorge Machín, Paco Torres y Rosa Savoini.

Imagen por cortesía de Publiescena y Teatro el Cruce. Autor y copyright: Mayte Sevillano.

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