Sólala. Compañía Pez en Raya. Teatro Alfil.

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Otra vez Pez en Raya hace parada y fonda en el Teatro Alfil, y a ver quién se resiste a tripitir (y si no, lean las criticas de espectáculos anteriores en este mismo blog). En esta ocasión traen Sólala, uno de sus clásicos que además se distingue por ser un “one-man-show”, sólo que sin “man” y sí con “woman”, pero mejor lo dejamos aquí, que ésto no es un curso online de Vaughan. Dando la cara… la grande, la hipnotizadora, la carismática, la cáustica y la disparatada… ¡¡Cristina Medina!!.

El arranque es en batiné amarillo (lagarto, lagarto) con zapateaó al filo del telón rojo. Agotador sólo de ver, como reconoce la propia Cristina al finalizar. Semejante bailoteo quita el aliento. Se pasó el director con semejante propuesta.

Finalizada esta apabullante entrada, la cómica introduce de qué va ir la cosa. Antes de nada, vítores al público que son los héroes del siglo XXI por aquéllo de gastarse los cuartos en ir al teatro. Qué osadía, qué heroicidad. Luego, explicación del desarrollo del espectáculo. En esta propuesta la actriz va a perseguir sus propias limitaciones, dejando a un lado lo que se le da bien, o dicho de otra forma, su zona de confort. Así que nada de encarnaciones varoniles ni de teatros nacionales (sean de la nación que sean). Una interpretación a pecho descubierto.

Aquí arranca la historia lamentable y muda de Mary Lonely, madre de quintillizos. Su marido escribe desde el frente de batalla, mientras un viejo y depravado casero le propone favores sexuales a cambio de condonarle la deuda del alquiler. Su sólo acompañamiento es un pianista que sonoriza esta película muda y que a ratos se despista. Conmovedoras vivencias las de esta mujer esperpéntica.

Entreacto y vuelta al batiné amarillo. Sentada a pie de escenario, la actriz se toma un respiro y cada cual que haga lo propio. Es, en este punto, donde la actriz explota su capacidad de improvisación. En el estreno, un osado espectador no pudo resistir ir al aseo y sufrió, por ello, el azote de las humoradas de la cómica. Como revancha, a la vuelta del baño el público rio a mandíbula abierta como si se hubiese perdido el mejor gag cómico.

Segunda parte y desenlace de la trágica historia de Mary Lonely, en la que la entregada esposa se convertirá en sufrida viuda y sepultadora de casero y familiares. Claro que la culpa de todos estos infortunios, caramba, es de una viperina señora del público. Por cierto, no crean con ésto que Cristina Medina saca a algún avergonzado espectador. Nada de eso, no teman.

Si han llegado hasta aquí y se han enterado de algo, enhorabuena, porque oigan, no hay forma de narrar los montajes de Pez en Raya. Y menos aún tratar de dar forma al chiflado discurso de la protagonista. Cristina Medina es, permítanme la osadía, la reencarnación andaluza y con tacones de Groucho Marx (a salvo del bigote, no se vaya a ofender).

Por cierto, del alma gemela de Pez en Raya, Joan Estrader, ni está ni se le espera, quede dicho. Justo sería que el próximo espectáculo fuera, esta vez sí, un ONE-MAN-CHOU, y que Cristina aprovechase la coyuntura para irse a Canarias, donde las malas lenguas dicen que deambula entre jubiláos Joan Estrader.

De momento, de aquí a febrero anda la mitad de Pez en Raya en el Alfil. Todos los sábados a las 22,30, mirando de cara a la suerte con el batiné amarillo.

La clá

www.lacla.es

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Pez en raya en La clá:

Llorar por llorar:

http://www.lacla.es/2012/09/llorar-por-llorar-compania-pez-en-raya.html

Lo cerebro:

http://www.lacla.es/2010/12/lo-cerebro-compania-pez-en-raya.html

Teatro Alfil:

www.teatroalfil.com

 

Pez en raya:

http://www.pezenraya.com/

 

Imagen:

Cristina Medina en Sólala. Cortesía de Pez en Raya.

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