Autorretrato de un joven capitalista español. Teatro Alfil, Madrid.

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En un intento de narrar las cosas, muchos recurrimos a las referencias: tal cosa se basa en tal otra, o este asunto me recuerda a este otro.

En estos días en que La 2 está emitiendo el programa “La historia no contada de los EEUU”  de Oliver Stone, el espectáculo montado por Alberto San Juan sobre su visión de los últimos 40 años de España, no hace sino recordarme el recorrido que por la reciente historia de su país hace el americano. Son miradas personalistas, cómo no van a serlo, pero entretenidas de seguir.

San Juan ha montado un espectáculo a medio camino entre la digresión política y el monólogo clásico de comedia. Pretende hacer “teatro relajado” lo que significa, según nos explica, que el espectador puede interrumpirle, coger el móvil o salir y entrar de la sala a su libre antojo (afortunadamente, las dos primeras cosas no las hizo nadie en la función de ayer). En la práctica, probablemente lo de “teatro relajado” tenga más que ver con su propio estado de ánimo. Esta reconciliación con uno mismo permite a San Juan mover su discurso por donde le apetece, al son de la inspiración del día. Se vale de la improvisación y de la inestimable ayuda de una “chuleta” de lo que parecían 30 folios escritos en Times New Roman 1, sin interlineado. Si él se aclara, pues estupendo.

En esa narración de su infancia y adolescencia al compás de los hechos históricos (un poco a lo “Cuéntame”), San Juan arremete con humor y cinismo contra el Socialismo y, por supuesto, la Derecha. Con ese toque de amargura que tienen los que quieren creer pero han perdido la fe, también condena el estado actual del cine español y la pérdida de valor de emblemas como el periódico “El País”.

La parte que más empatía produce en el espectáculo es esa conversión que muchos de los que rondamos su edad hemos vivido. Hubo una época en la que los éxitos debían coronar nuestra vida. Si te preguntaban ¿qué eres?, había que responder con la profesión y el empleador. Todos teníamos sueldos y trabajos estupendos, y nadie se quejaba del coste de la vida. Hoy, todos las estamos pasando canutas y en las reuniones de amigos vamos desvelando que los primeros trabajos no fueron tan idílicos, sino más bien precarios. Y esos pequeños “seres capitalistas” (con móvil y facturas que siempre rondan los 100 €) andamos sufriendo curas de humildad diarias.

En “Autorretrato de un joven capitalista español” encontramos al actor desenfadado y cómico combinado con su faceta política (pero no la más extrema y cansina, de la que se quejaría alguno de sus amigos). El espectáculo es un poco dislate, porque va por aquí y por allí, y luego vuelve, pero crea una sintonía de bar muy española. Y ésta es mi recomendación: si quiere estar un par de horas tomando cañas con Alberto San Juan, vaya a ver “Autorretrato de un joven capitalista español”. Saldrá estando profundamente de acuerdo y en desacuerdo con él, y con ganas de tomarse otro par de tercios otro día.

Alberto San Juan es un actor de esos a los que hemos visto mejorarse con los años. Es un intérprete dramático excepcional, pero tiene un genio cómico que le sirve para transmitir ternura. Y siendo guapo como es, estas cualidades le permitirán ir envejeciendo y creciendo en su profesión.

Advertencia legal: espectáculo no apto para anti-titiriteros.

La clá

www.lacla.es

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Autorretrato de un joven capitalista español. Teatro Alfil.

http://teatroalfil.es/

Imagen de Alberto San Juan por cortesía del Teatro Alfil

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