Los cuatro de Düsseldorf. El sol de York, Madrid.

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Un largo pasillo entre edificios residenciales del barrio de Arapiles es el camino que lleva a“El sol de York”, la sala teatral que cumple más de un año programando cine y teatro y que es, por añadido, centro de formación escénica. Muy cerca está el Pequeño Cine Estudio, que se esconde también al final de un pasaje entre edificios. Con estas dos salas tan cercanas entre sí, y el Teatro Galileo o La Abadía no muy lejos, puede hablarse de un barrio cultural muy animado.

La sala “El sol de York” nació en diciembre de 2012 y en esas gélidas fechas pensaron en aquella frase de Gloucester en Ricardo III: “Ahora el invierno de nuestro descontento se vuelve verano con este sol de York”. Las pasadas fiestas navideñas repasaban el año en su blog , con ganas de atraer a nuevos espectadores a sus butacas y hacer realidad su sueño de ser “la sala pequeña más grande de Madrid”.

Resultado de su más reciente proyecto residencial ha sido “Los cuatro de Düsseldorf”, escrita y dirigida por José Padilla e interpretada por Mon Ceballos, Helena Lanza, Delia Vime y Juan Vinuesa. La obra es una tragicomedia sobre el entorno laboral y los extraños compañeros de viaje que se forman en las oficinas. Amador es un conserje enfermo de cáncer que en sus últimos meses decide tornar hacia el “sincerismo” como corriente vital. Todo lo que sale por su boca pretende ser la verdad y nada más que la verdad. De esta forma atrapa a Carlos, alto directivo de la filial alemana en la que trabaja, que tratará de callarlo convenciéndole de que imparta una serie de charlas en Düsseldorf, donde se encuentra la central. María y Rocío son sus parejas y jugarán un papel importante en el desarrollo de la relación.

La obra es una comedia con giro que cierra de manera correcta y que cuenta con diálogos divertidos y escenas logradas. Los actores dan muy bien el perfil de sus respectivos personajes y saben combinar ternura y comedia. Hay algún pasaje puntual en que abusan ligeramente de potencia de voz y de presencia en escenario, pero opino que es un tema de dirección escénica fácilmente corregible.

En cuanto al texto la parte más ingeniosa es la crítica a esa tendencia laboral (importada de Norteamérica) de ensalzar al “predicador” ambulante. Amador difunde el mensaje de la verdad, de la misma forma que George Clooney paseaba su mochila en auditorios de hotel en la película “Up in the air”. No se trata de ficción, hay personas que realmente viven de dar charlas en público con ayuda de esa herramienta tan sofisticada y rematadamente intelectual que es el power point. Y si no, vayan a TEDx, donde puede uno empaparse de varias.

Al estreno de “Los cuatro de Düsseldorf” el pasado jueves acudieron personas importantes de la escena madrileña, como el dramaturgo Miguel del Arco o los actores María Adánez y Raúl Arévalo (que trabajaron juntos hace un par de años en el “Beaumarchais” de Flotats). Es grato ver cómo la escena teatral madrileña es siempre una combinación de experiencia y nuevos talentos.

Los cuatro de Düsseldorf” estará dos semanas en cartel en El sol de York y se presenta como una oportunidad estupenda para conocer este pequeño gran teatro OFF madrileño al que deseamos se convierta en un lugar fijo de encuentro en el artístico barrio de Chamberí.

La clá

www.lacla.es

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El sol de York

http://www.elsoldeyork.com/

Cartel cortesía de “El sol de York”.

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