Poética y teatro. Ciclo de conferencias sobre el teatro, y con personalidades del teatro, de la Fundación Juan March.

Madrid es ciudad de conferencias. Da igual el día de la semana, que si uno dispone del tiempo y de la apetencia cultural, puede elegir entre una oferta extensa y variada. En Madrid se habla de arte, de política, de derecho, de literatura. Hay estrenos continuos y presentaciones de libros. Vivir en esta jungla de asfalto y de prisas continuas tiene sus pequeñas ventajas.

La Fundación Juan March lleva muchos, pero muchos años, siendo epicentro cultural de la ciudad. Apostando principalmente por las exposiciones artísticas, los conciertos musicales y las conferencias sobre ciencias sociales.

Cada año dentro de su programa habitual, la Fundación Juan March dedica un ciclo a “Poética y Teatro”, e invita a grandes conocidos de las artes escénicas a que participen en una sesión doble: un día como conferenciantes, y otro como entrevistados, finalizando la cita con una lectura dramatizada de alguna pieza teatral.

Hace unos días la Fundación Juan March convidó al dramaturgo Alfredo Sanzol a una charla con el crítico teatral Marcos Ordóñez. Lamentablemente el encuentro coincidía con la difusión, en pase único, de “A Streetcar named Desire” en los cines Ideal. Madrid también tiene estas cosas, en muchas ocasiones los saraos coinciden en fecha y hora.

El haberme perdido la charla sobre teatro entre Sanzol y Ordóñez me permitió bucear más atentamente en la página web de la Fundación Juan March (www.march.es) y descubrir el archivo histórico, disponible en línea, del histórico de estas conferencias. Llevo unos días escuchando a ratos (en esos huecos que deja la rutina de trabajo y familia), las reflexiones de Mario Gas, José María Pou, Alfredo Sanzol, Juan Mayorga, Ignacio Amestoy, etc.

Curiosamente todos ellos coinciden en tratar los mismos puntos. Cómo llegaron al teatro, qué momentos lo convirtieron en decisivo dentro de sus trayectorias, por qué el teatro es esencial para la sociedad y en qué punto se encuentra hoy día.

Mario Gas se inició en la época universitaria, mientras estudiaba Derecho. Allí coincidió con un grupo de gentes que luego se convirtieron, como él, en referentes de la intelectualidad (Emma Cohen, Carlos Trías, Enrique Vilamatas…). José María Pou se formó en las tablas del Centro Dramático Nacional, a las órdenes de José Luis Alonso. Trabajó en aquellos tiempos donde se hacía ensayo inicial, doble sesión y “ensayo suplicado” (aquél que terminaba de madrugada por petición del director). Juan Mayorga se inició con las lecturas en casa en voz en alto de su padre.

En cuanto a la visión del teatro, los tres prácticamente coinciden en la concepción del teatro. Gas entiende que la cultura es un acto muy vital, y aunque no cree que deba ser una cultura “ceñuda”, sí defiende que no debe ser una mercadería o una forma de evasión, como lo es el ocio. El teatro debe confrontar a la gente consigo misma. En esta línea, Mayorga entiende que el teatro es un lugar especialmente acogedor para el pensamiento.

Curiosamente todos ellos dedican un buen rato a hablar del oficio de actor. Mario Gas, en su labor como director y también como intérprete, se auto declara seguidor de la escuela inglesa que entiende al actor como un ser pensante, que debe formarse en la voz y sus atributos. Pou, en sus reflexiones, se va refiriendo a la esencia del teatro de manera muy cercana al desarrollo del oficio de actor. El teatro, entiende, no es más que un juego en el que espectadores y actores juegan a engañarse. Ahora bien, el espectador exige que esa mentira tenga la mayor verdad posible y sea creíble. Juan Mayorga lo completa diciendo que el talento del actor es precisamente crear esa complicidad con el público.

De todas las interesantes visiones sobre el teatro, destaco una de José María Pou que sorprende por inusual. Como es conocido, Pou en su trabajo como director ha querido traer muchas de las grandes obras que se vienen representando en escenarios europeos o internacionales (La cabra, Los chicos de historia…). Dice que un ochenta por ciento de lo que ha ganado lo ha gastado viajando por el mundo para ver lo que por ahí se representa. Y aquí viene lo chocante: José María Pou confiesa que ha aprendido mucho más viendo teatro que haciendo teatro, es decir, siendo espectador y no representando.

Dejo muchas reflexiones sin contar porque para eso está el archivo digital de la Fundación Juan March. Recomiendo especialmente la conferencia de José María Pou, en la que descubre mucho sobre el oficio actoral.

La clá

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Fundación Juan March

Imagen por cortesía de la Fundación Juan March.

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