Bajo Terapia. Teatros del Canal.

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Empieza la temporada teatral en Madrid con mucha fuerza. Poderío de producciones, mientras los espectadores muestran apetito de teatro. Si se mezcla un montaje dirigido por el argentino Daniel Veronese con un reparto de actores populares (especialmente del mundo de la televisión), y con una trama con gancho, el resultado es el éxito comercial “Bajo Terapia”, que promete llenar los Teatros del Canal en este arranque de curso.

Bajo Terapia es una tragicomedia escrita por el argentino Matía del Federico (y adaptada aquí por David Serrano) que surge de la iniciativa “Contar 1”, una feria montada por la entidad de gestión Argentores y la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, con la colaboración de la Asociación Argentina de Actores.

De este concurso surgieron cinco montajes ganadores, entre ellos Bajo Terapia, que ha sido dirigido en su versión argentina y española por el director Daniel Veronese. Las dos producciones están ahora mismo en cartel, una en el Met Citi de Buenos Aires, y la otra en los Teatros del Canal de Madrid.

En una y otra ciudad la obra está teniendo gran éxito. La base del mismo es el texto teatral que surge de una dramaturgia que acaricia el drama social desde el punto de vista de la clase media. Representantes de esta dramaturgia son la francesa Yasmina Reza (autora de “Arte”) o el español Jordi Galcerán (autor de “El crédito”, “El método Gronhölm”…).

La trama de “Bajo Terapia” comparte enfoque similar a alguna de las piezas de estos dramaturgos. Con la que probablemente más se asemeje es con “Un dios salvaje” (montada en el 2008 en el Teatro Alcázar con Pere Ponce, Aitana Sánchez Gijón, Maribel Verdú y Antonio Molero). Las dos piezas tratan de un encuentro esporádico entre parejas y matrimonios en los que un condicionante sirve de excusa para que las parejas comiencen a mostrar los problemas propios de convivencia. Se aborda incluso un tema idéntico, el de la educación de los hijos (especialmente en la relación de éstos con otros compañeros en el colegio).

Estos nexos en común no son falta de originalidad sino la prueba evidente de que estos dramaturgos toman prestados de la sociedad en la que viven temas habituales de la clase media. En una entrevista de Yasmina Reza para Lola Galán en el periódico El País, la periodista explica que un aspecto fundamental de las obras de la escritora francesa es que sus personajes no son buenos ni malos en estado puro, sino sólo personas comunes.

Ésto mismo sucede con los protagonistas de Bajo Terapia. En general ninguno de ellos destaca como héroe ni como villano. Todos muestras signos de mezquindad con los que el público se identifica. Melani Olivares y Fele Martínez son un matrimonio entrado en la cuarentena que lleva toda una vida juntos y que evidencia ya una convivencia desgastada. Gorka Otxoa y Manuela Velasco son una pareja que se debate entre la frescura y la decisión de afrontar compromisos. Finalmente Juan Carlos Vellido y Carmen Ruiz representan a un matrimonio más asentado en la vieja usanza, donde el hombre dispone y la mujer cumple.

En la confección de esos tres binomios, Matía del Federico ha cumplido de forma desigual. Resulta poco creíble (al menos en nuestro país) que una pareja de treintañeros que ni siquiera convive inicie un tratamiento de terapia. Habrá excepciones pero no es la generalidad. El retrato más perfeccionado es el del matrimonio de cuarenta años, abogada ella y contable él. Son el espejo más idóneo de la sociedad media: profesión liberal en el caso de ambos e hijos en común.

El mayor logro de la trama es la sucesión de diálogos punzantes y sarcásticos. Este aspecto, unido a los prototipos creados, crea de inmediato una sintonía con el público que pasa la mayor parte de la obra riéndose de situaciones con las que se siente identificado. Se crea así un estado de ánimo que en los últimos minutos de la obra se verá frenado de manera brusca. No entraré en el detalle porque parece que el autor ha tratado de preservar este efectismo. Pienso, como leí una vez en The  Guardian, que desvelar la trama no debería condicionar la crónica de una obra, pero en esta ocasión prefiero no arriesgarme. Diré, eso sí, que el desenlace tiene un efecto de parada en seco.

Pese a lo anterior, el buen trabajo desarrollado por los actores durante toda la representación, y el recuerdo de muchos de los diálogos, contribuyen a una buena impresión de la obra por el público. Melani Olivares hace un excelente trabajo como profesional trabajadora y luchadora, que se pelea por tratar de manejar a su familia en el poco tiempo que la semana laboral le permite. Francamente, me ha gustado mucho su interpretación, y en ella se pueden reconocer muchas mujeres con las mismas circunstancias. Fele Martínez acierta en el cinismo del personaje y actúa bien como contrapunto del resto de protagonistas. Gorka Otxoa, como es habitual, saca partido a su humor y Manuela Velasco salva las inconsistencias dibujadas por el autor para su personaje. Juan Carlos Vellido está en todo momento solvente y Carmen Ruiz  muestra en esta función las dos cualidades que la caracterizan como actriz, su enorme vis cómica y la carga dramática que sabe imprimir a sus personajes.

En ocasiones una producción comercial con caras conocidas puede actuar como repelente para ciertos públicos. No es el caso. Bajo Terapia es el tipo de obra que se puede recomendar a todo tipo de conocidos. Esta cualidad es en sí misma una virtud porque significa que la trama es interesante y el montaje y la interpretación son buenos. La dificultad probablemente venga en conseguir buenas entradas.

La clá

www.lacla.es

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Teatros Canal

http://www.teatroscanal.com

Imágenes de Bajo Terapia por cortesía de Teatros Canal.

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