JOHN. DV8 Physical Theatre. Festival de Otoño a Primavera. Teatros del Canal, Madrid.

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Entre los planes más preciados del inicio del otoño está el Festival de Otoño a Primavera que cumple ya 23 ediciones. Gracias a este programa cultural de la Comunidad de Madrid, los espectadores madrileños hemos recibido una serie de master classes continuas sobre actualidad teatral, principalmente europea.

Con cada edición del festival, me surge el mismo sentido de agradecimiento hacia los programadores que hacen posible esta experiencia, año a año y gobierno tras gobierno.

Arranca el Festival de Otoño a Primavera 2015 – 2016 con la controvertida compañía británica “DV8 Physical Theatre”, conocida por espectáculos de danza y teatro, y que lleva montando piezas desde el año 1986. Su director artístico, Lloyd Newson, ha sido nombrado como una de las 100 personas más influyentes de las artes por la asociación de críticos británicos (UK Critics´ Circle). Su trabajo, no obstante, no está exento de polémica, y su más reciente producción, JOHN, ha recibido tanto buenas críticas como sonadas condenas.

Sólo hay unanimidad entre los críticos británicos respecto a la enorme calidad de su ejecución artística, encabezada por su principal intérprete, Hannes Langolf. También sobre la puesta en escena realizada por Anna Fleischle, en la que un giratorio cubículo va dando sucesión, casi cinematográfica, a la historia narrativa.

JOHN es un espectáculo con muchas reminiscencias cinematográficas. Su crudeza y realismo recuerda la versión de “Trainspotting” a cargo de Danny Boyle. La música que acompaña todo la acción actúa como banda sonora. Y el relato, en primera persona durante buena parte de la función, es también recurso habitual del cine.

La otra particularidad de JOHN es la mezcla, con absoluta ejecución artística, de diferentes disciplinas escénicas. Es un espectáculo de danza, pero los bailarines son perfectos intérpretes de la acción dramática. Los que además tienen un papel específico, como Hannes Langolf, demuestran ser además grandes actores, con dominio absoluto del texto y de sus movimientos.

Quien haya leído al novelista británico Irvine Welsh, reconocerá en JOHN el interés social por protagonistas anónimos, de entornos desestructurados, comportamientos delictivos y carne de servicios sociales. Es también la sociedad retratada por los cineastas Ken Loach o Mike Leigh, o la serie televisiva Shameless.

Para lograr este hiperrealismo, Lloyd Newson de DV8 se ha valido de la técnica del teatro de verbatim, que surgió en la escena británica de los setenta (ver crónica de La clá en este enlace). Se llama teatro documental o teatro al pie de la letra porque se basa en textos reales (entrevistas, interrogatorios judiciales, etc.) que son puestos en escenas con mínimas alteraciones.

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John es el narrador de un espectáculo que en el primer tercio se centra en la vida de este personaje anónimo. Drogadicto y delincuente, va contando sus devenires, desde una infancia traumática, la adicción a la heroína, hasta su condena a prisión y, finalmente, sus encuentros de tipo homosexual. Hacia mitad del espectáculo se produce una inflexión y el relato se recrudece aún más, mostrando los interiores de una sauna de encuentros homosexuales. John pasa a segundo plano como visitante ocasional, y comienzan a escucharse los relatos de varios hombres que comparten un sentido nihilista e impersonal del sexo.

Esta segunda trama es atrevida y relevante, pero deriva demasiado, perdiendo el foco sobre la narración que mayor interés crea, la de John. Hannes Langolf, con sus sinuosos movimientos, y su hipnotizadora voz, secuestra toda la representación.

JOHN es el paradigma del teatro británico de vanguardia. Es una obra actual y provocadora, y se nutre al mismo tiempo de una cimentada concepción escénica. El tejido de danza, texto, interpretación y montaje es un prodigio de sincronización. La coreografía es tan fina y meticulosa que acompaña el movimiento circular del escenario, sin entorpecer en ningún momento la escenificación. Parece casi cosa de magia que los ejercicios de danza no perjudiquen la declamación de los intérpretes.

Viendo piezas como JOHN, surge una reflexión recurrente. Cómo puede la sociedad británica, con graves problemas sociales (alcoholismo, drogadicción, delincuencia, familias desestructuradas, etc.), seguir siendo un bastión a nivel cultural y artístico. Ese contraste absoluto, entre marginalidad y elitismo cultural, es el reflejo de la brecha social que vive el país, un “arriba y abajo” que sin embargo sigue nutriendo de grandes creadores y producciones artísticas al público. Parece que Gran Bretaña sigue el paradigma romántico, aquél por el que el arte sólo puede surgir del dolor.

La clá

www.lacla.es

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Festival de Otoño a Primavera:

http://www.madrid.org/fo/2015-2016/

Teatros del Canal:

http://www.teatroscanal.com/

DV8:

https://www.dv8.co.uk/

Imágenes por cortesía de DV8 y Teatros del Canal. Fotógrafo: Laurent Philippe.

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