A propósito del teatro de Fernando Pessoa.

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Fernando Pessoa (1888 – 1935) es la figura literaria portuguesa por excelencia. Conocido por su escritura introspectiva y por la “saudade” tan propia del carácter portugués, su obra giró en torno a la poesía y la literatura. Sus años de infancia estuvieron marcados por el establecimiento de la familia en la ciudad de Durban (Sudáfrica) donde recibiría una educación británica. Esta anglofilia le seguiría en su vida de adulto y le permitió tener una carrera paralela de traductor.

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La obra dramática de Pessoa es menos conocida, y contiene todos los elementos habituales del resto de su obra. De tonalidad fuertemente poética, su teatro sigue la corriente existencialista que impregna su creación. En la edición refundida de la Editorial Iru se puede leer la obra teatral del escritor portugués. De especial interés es la obra “El marinero” escrita en el año 1913 y que avanza muchos de los postulados de las grandes obras de teatro de la segunda mitad del siglo XX.

La pieza de El marinero comienza con una toma de postura inicial, en la que Pessoa preconiza lo que para él es una nueva forma de dramaturgia, el teatro estático, en el que la acción parece avanzar sobre una cinta estática en la que el tiempo transcurre y nada sucede.

Dijo Fernando Pessoa:

Llamo teatro estático a aquel cuyo enredo dramático no constituye acción – esto es, donde las figuras no sólo no actúan, porque ni se trasladan, ni hablan de trasladarse, sino que ni siquiera tienen capacidad de producir una acción; donde ni hay conflicto ni perfecto enredo. Se dirá que esto no es teatro. Creo que lo es, porque creo que el teatro tiende a ser teatro meramente lírico y que el enredo de teatro no es la acción ni la progresión y consecuencias de la acción – sino, más ampliamente, la revelación de las almas a través de los diálogos y la creación de situaciones de inercia, momentos de alma sin ventanas o puertas hacia la realidad.

Esta forma de teatro se materializa con su mayor fuerza en “El marinero”, una pieza teatral de tres mujeres que parlamentan entre sí. El recurso a las tres hermanas tiene connotaciones mitológicas, probablemente relacionadas con las Moiras, las parcas o las hilanderas. Su reflejo teatral más conocido es el de las tres brujas de Macbeth, de Shakespeare.

En la casa de Fernando Pessoa en Lisboa (hoy convertida en museo) puede verse la biblioteca personal del escritor. Sobre una mesa, un ejemplar de The Tempest de William Shakespeare.

Paradójicamente, la obra “El marinero”, escrita en 1913, no ha alcanzado la fama de las obras existencialistas que se escribirían en la segunda mitad de siglo, aún siendo precursora de sus postulados. Esa acción donde nada ocurre y los protagonistas se preguntan, recuerda de forma irresistible a Esperando a Godot (finales de los 40) o a Happy Days (1961) de Samuel Beckett o a Huis clos (1944) de Jean Paul Sartre.

La exposición Todo arte es una forma de literatura, que el Museo Reina Sofía dedica a Pessoa y a su entorno cultural, junto con la lectura de “El marinero”, es una buena forma de acercarse al literato portugués y conocer su faceta dramatúrgica.

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http://www.lacla.es

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Museo Nacional Reina Sofía www.museoreinasofia.es

José de Almada Negreiros, Retrato de Fernando Pessoa, 1964. Museu Calouste Gulbenkian – Coleção Moderna. © Almada Negreiros, VEGAP, Madrid, 2017.

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