Santiago Amoukalli. Compañía Lagartijas tiradas al sol. Teatros del Canal, Madrid.

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Como parte de la programación puesta en escena por los Teatros del Canal en esta temporada, se han importado propuesta escénicas extranjeras de sabor alternativo. Todo ello para subrayar el nuevo alter ego de este recinto escénico, que pretende convertirse en centro de investigación y experimentación teatral. En esta cartelera de sabores eclécticos se ha colado una propuesta interesantísima, la de los mexicanos Lagartijas tiradas al sol. Este colectivo artístico se define de esta manera:

Somos una cuadrilla de artistas convocados por Luisa Pardo y Gabino Rodríguez. 

Desde 2003 comenzamos a desarrollar proyectos como mecanismo para vincular el trabajo y la vida, para borrar fronteras. Nuestro trabajo busca dotar de sentido, articular, dislocar y desentrañar lo que la práctica cotidiana fusiona y pasa por alto. No tiene que ver con el entretenimiento es un espacio para pensar.”

Su forma de teatro está muy relacionada con un estilo poco practicado: el del teatro social y documental. Un tipo de teatro que succiona realidades difíciles y las levanta sobre un escenario. El trabajo de este colectivo no puede verse de manera aislada. Sus piezas conforman un mecano que se contextualiza en una visión global, la de un país rico y complejo como es México. Son 32 montajes, uno por cada estado de México. En cada uno se resalta una ficción distinta para enfatizar los fotogramas que componen el estado mexicano.

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Santiago Amoukalli es el nombre de una comunidad que se localiza en el suroeste de México, en la cual se habla un idioma autóctono, el Nahuatl, y un poco (apenas unos trazos) de español. Luisa Pardo y Gabino Rodríguez tuvieron un encuentro con Santiago Amoukalli y sus pobladores, y fruto de aquella vivencia crearon la pieza con el nombre del poblado. La base veraz de la historia, y el recurso a imágenes reales, junto con una puesta en escena que enfatiza determinados elementos materiales, hace que sea muy difícil distinguir dónde termina la narración y dónde empieza lo ocurrido.

La obra se levanta con elementos propios del teatro de objetos. Sobre el escenario se despliega una enorme maqueta, parecida a la de los antiguos trenes, y que representa el poblado. Allí llegan Luisa y Gabino tras cruzar la selva y las milicias, a enseñar ritos de higiene del agua a través de ejercicios escénicos a los niños de Santiago Amoukalli. Trabajan para una ONG que se acerca a estas pequeñas aldeas con misiones muy concretas. El transcurrir de los días refleja la extrañeza de dos artistas que se sienten extranjeros en su propio país, incapaces de comunicarse con una población que habla otro idioma y que los acoge como foráneos. El alcoholismo y el narcotráfico asedian una aldea que se asienta en la más rica zona vegetal de México. A lo largo de los escasos diálogos se cuestionará la labor social que ellos mismos realizan, el papel de la ONG, los poderes que guían el destino del país, y la miseria analfabeta que acucia a un poblado. Luisa se pregunta hacia el final de la estancia si realmente su labor es de ayuda, o si no sería mejor dejar a estas poblaciones aisladas y ajenas a la mezquindad del llamado primer mundo.

El proyecto de Lagartijas tiradas al sol casa mal con una observación escénica tradicional. Los diálogos son escasos, el tiempo es lento, las ausencias en la narración son notorias. Pero la fuerza del montaje se localiza en la capacidad de extraer una realidad lejana y levantarla escénicamente en otro lugar del mundo, haciendo que la fuerza de la vivencia aún perviva. La dureza de las fuertes lluvias y del carácter impenetrable de las gentes de Santiago Amoukalli han viajado con este colectivo teatral que, a través de un montaje matérico y de unas interpretaciones ariscas, logra exportar las fuertes impresiones vividas en primera persona en esta aldea.

La obra se representó en la Sala Negra de los Teatros Canal, que no es otra cosa que una de las salas de ensayo, con una capacidad y unas condiciones técnicas muy superiores a pequeñas salas alternativas. La conversión de estos teatros en un centro de experimentación escénica ha sido una de las alegrías de la temporada. El público madrileño tiene una cultura escénica alta, y propuestas como la de Lagartijas tiradas al sol son idóneas en este clima de madurez escénica. Que continúe.

La clá

http://www.lacla.es

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Lagartijas tiradas al sol

http://lagartijastiradasalsol.com/

 

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