Teatro de Autómatas. Centro Cultural Conde Duque, Madrid.

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El Centro Cultural Conde Duque exhibe, en su patio central, una maravilla mecánica de mediados del siglo XX: el Teatro de Autómatas. Se trata de una barraca inmensa que en su interior alberga varias escenas costumbristas en forma de autómatas. Una maravilla que fue construida por Antonio Plá y llevó, durante años, el nombre de Fantasía Animada, para luego pasar a llamarse Hollywood. En los años noventa Gonzalo Cañas, uno de los pioneros maestros del títere en nuestro país, lo adquirió y restauró, cambiando su nombre por el actual Teatro de Autómatas.

 

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A su fallecimiento el Ayuntamiento de Madrid recibió como legado este impresionante escenario, y en estos años, tras solventarse problemas burocráticos y optar, finalmente, por su restauración, la instalación se mantuvo en un almacén. Este año 2018 termina con un regalo a todos los madrileños: su restauración, puesta a punto y exhibición.

Concebido como una auténtica barraca, el teatro ha viajado por toda España en ferias y como atracción. Su entrada imita a un escenario de una sala de variedades en la que una orquesta cubana, con una cantante exuberante, baila al ritmo habanero. La entrada al patio del Conde Duque no puede ser más triunfal. Suena la Vieja Trova Santiaguera cantando “Si no fuera por Emiliana nos quedaríamos sin las ganas… de tomar café”. Al son bailan los músicos articulados de esta colorida barraca de feria.

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Niños y padres hacen cola para entrar. Pepe Luna nos espera a la entrada para explicarnos la historia de este peculiar Teatro de Autómatas. Lo hace grupo por grupo, dedicando a todos el mismo cariño y entusiasmo. No es para menos. Pepe es también titiritero y acompañó al propio Gonzalo Cañas en la aventura de rescatar esta joya.

Al entrar en la barraca, pasando esos cortinajes de terciopelo rojo, se abre un mundo mágico. Varias escenas costumbristas en forma de autómatas esperan al visitante. Dentro nos espera Paz González que, con el mismo cariño, explica que no es posible sacar fotos. No tanto por la conservación sino por el propio visitante. Son tantos los movimientos y las sorpresas que cada escena nos depara que nos los perderíamos si optamos por grabarlo y no por observarlos. ¡¡Gracias Paz!!.

Las escenas de autómatas deparan muchos guiños. No se pierdan el truco de magia entero del mago. La libertina madre que lee en vez de cuidar a los hijos. Las mujeres que charlotean mientras el marido friega. El ratón que sale de la cama. El niño que enseña el culo en la bañera. O las coristas que se contonean.

Para los asiduos a este blog, ya saben que La cla es fan incondicional de los juguetes teatrales: los teatrillos de papel (enlace a la crónica), los autómatas del Tibidabo (enlace a la crónica), y los títeres (enlace a la crónica).

Desde aquí animo a que visiten esta joya maravillosa que espero encuentre un lugar permanente para ser expuesta. Ojalá en un futuro museo madrileño del títere y del juguete teatral.

La clá

http://www.lacla.es

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Centro Cultural Conde Duque:

https://www.condeduquemadrid.es/actividades/teatro-de-automatas

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