Un Recorrido Teatral por las Placas de Madrid. Parte 1.

Los que disfruten mirando balconadas, se quedarán a menudo leyendo las placas, la mayoría de color amarillo y con forma de cuadrado oblicuo, que se colocan junto a los portales. Las placas rememoran personajes ilustres que han vivido en un edificio, y en ocasiones homenajean lugares y edificios que, lamentablemente, la ciudad no ha conservado.

El Ayuntamiento de Madrid tiene publicado un portal de memoria, en el que es posible curiosear las placas que hay colocadas por Madrid, con indicación de las calles en que se encuentran. Son muchos los dramaturgos, intérpretes y lugares que homenajean a las artes escénicas.

Son tantas, que ésta se convierte en una propuesta seriada dedicada a paseantes y oteadores. Sin orden, ni preferencia, ahí va la primera selección.

Corral de Comedias de la Cruz. Calle Espoz y Mina 13.

En pleno barrio de Huertas, se hallaba el Corral de Comedias de la Cruz, donde se estrenó gran parte del teatro del Siglo de Oro. El corral surgió en un solar alargado dentro de un patio de vecindad en el año 1579. Lope de Vega, Calderón de la Barca y Tirso de Molina estrenaron ahí sus obras. El recinto fue frecuentado por Felipe IV.

El que fue Corral de Comedias de la Cruz vivió distintas reformas que lo convertirían en el Teatro de la Cruz. Su importancia fue tal que en 1806 se estrenó ahí “El sí de las niñas” de Moratín.

En 1859 el teatro fue derruido.

*

Imagen del Corral cortesía de Cervantes Virtual. Plano del antiguo Corral de la Cruz (1730).

Félix Lope de Vega. Calle Mayor 46-48.

En la Calle Mayor una placa rememora el lugar en que se alzaba la casa donde nació en 1562 Félix Lope de Vega, llamado Fénix de los Ingenios. No muy lejos de ahí, en la calle Cervantes del Barrio de las Letras, puede visitarse la que fue su casa durante sus últimos veinticinco años de vida, y que hoy puede visitarse.

El padre de Lope vino a Madrid de Santander, y fue bordador de oficio, seguramente atraído por las posibilidades que ofrecía la nueva capital. Lope dramatiza su nacimiento, contando cómo su madre siguió “de celos ciega” a su padre a Madrid, y se divierte diciendo “…En fin, por celos soy, ¡qué nacimiento!…”.

*

Grabado de don Isidoro Rosell, según el retrato del Ermitage. Lafuente Ferrari, Enrique, «Los retratos de Lope de Vega», Madrid, Imprenta Helénica, 1935. © Patronato de la Biblioteca Nacional y Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega. Cortesía Cervantes Virtual y Biblioteca Nacional.

Pío Baroja. Calle Misericordia 2.

Pío Baroja en un local de Viena Capellanes

El novelista y dramaturgo Pío Baroja vivió en Madrid, en la Casa de Capellanes, primero, brevemente, con 14 años, y más tarde, estudiando medicina, entre 1888 y 1890, y más tarde en 1896. Fue la casa de sus tíos abuelos, co-fundadores de las pastelerías Viena Capellanes. Como puede intuirse, la Casa de Capellanes bautizó parcialmente el negocio panadero.

La obra dramática de Pío Baroja es menos conocida que la obra literaria. Baroja dijo de si mismo no ser un gran aficionado al teatro. Su argumento es pobre, pues se basaba en que no acudió a los “grandes” teatros, sino a los pequeños, y además normalmente a las butacas del “paraíso”.

A Pío Baroja se le atribuya esta cita de 1902, que avanza lo que ha sido el teatro desde finales del siglo XX, y las construcciones modernas de Peter Brook:

Si el drama en sí es bueno, yo creo que no necesita de nada, ni aun siquiera de decoraciones. Una compañía de actores excelentes representando Hamlet en camiseta, creo que haría estremecer al público. (Pío Baroja, 1902.)

*

Imagen de Pío Baroja en uno de los locales de Viena Capellanes. Cortesía de Viena Capellanes.

https://www.vienacapellanes.com/galeria-fotos/

Cita del estudio de Antonio Gago Rodó. La trayectoria teatral de Pío Baroja.

Ramón Gómez de la Serna. Calle Velázquez 6.

Dice la placa que homenajea a Ramón Gómez de la Serna: “Aquí se levantaba el torreón literario donde Ramón Gómez de la Serna instaló su mundo mágico de 1922 a 1936”. Maravillosa descripción para acercarse a una de las grandes figuras literarias de Madrid.

En este caso el paseante no debe conformarse con mirar a los ventanales. Gracias al Centro Conde Duque, se puede visitar la recreación de una de las estancias que Ramón Gómez de la Serna creó. El montaje de esta cámara de las maravillas es una exposición imprescindible.

Entre su producción artística, Don Ramón también fue también un renovador dramaturgo, anticipando la modernidad que autores como Luigi Pirandello o Antonin Artaud trajeron unos años más tarde. Bajo el epígrafe de Teatro MuertoRamón Gómez de la Serna escribió una serie de dramas en los que escapó del costumbrismo y el naturalismo. El teatro debe descubrir lo que no se ve, teoría que llevó a la práctica haciendo que en sus dramas apareciesen tramoyistas y técnicos, rompiendo el binomio entre realidad y representación.

*

Imagen de Ramón Gómez de la Serna. Cortesía del periódico ABC.

Leandro Fernández de Moratín. Calle de Fomento 17.

Junto a la Gran Vía, en la calle Fomento, se alzaba la casa dieciochesca donde vivió hasta 1780 el escritor Leandro Fernández de Moratín, y que fue además inspiración de sus obras dramáticas.

Moratín fue exponente de “ilustrado”, y su obra El sí de las niñas se encuentra entre las grandes piezas teatrales de nuestra dramaturgia. Moratín fue también el primero en introducir el Hamlet de Shakespeare, cuya gran máxima tradujo como “existir, o no existir”.

En la casa de la calle Fomento, Moratín se enamoró de la joven Isabel, a la que luego casaron con un tío que le doblaba la edad, motivo que inspiró a Moratín en su dramaturgia.

*

Leandro Fernández de Moratín. Cortesía Cervantes Virtual.

Hasta aquí este breve recorrido entre placas conmemorativas dedicado a las artes escénicas para paseantes y curiosos.

La clá

www.lacla.es

*

Imágenes de placas cortesía del Ayuntamiento de Madrid.

http://especiales.memoriademadrid.es/placasdemadrid