Un monstruo en mi país. Rodrigo Muñoz. Premio SGAE de Teatro Infantil. Ediciones Fundación SGAE y Anaya.

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Es época de representaciones infantiles y en unos meses, hacia final de curso, se repetirán las funciones de los colegios. El teatro es una de las herramientas educativas más enriquecedoras que hay. Montando una función se trabaja en colaboración, se practica la memoria, se conocen nuevas obras, se pierde el miedo escénico, se ríe y llora, se baila, canta o declama… Las posibilidades son infinitas.

No sé si la educación teatral ha mejorado. Cuando yo estudié no tuve suerte con el currículo educativo, con el colegio o con los profesores. Las obras se montaban como clases extra lectivas y los grupos actorales eran pequeños y se repetían año a año. Los papeles protagonistas siempre eran para los más duchos en el arte de la interpretación, y las piezas solían ser de tipo cómico. “La venganza de Don Mendo” de Muñoz Seca era una apuesta segura y raro era el año en que no se montaba.

Algún profesor nos llevó fuera del salón de actos del colegio a disfrutar de teatro serio, pero casi fue anecdótico. En 1994 fuimos a ver “Marat Sade” de Miguel Narros en el Centro Dramático Nacional. Recuerdo la representación como algo para mí incomprensible, lo cual dice mucho de mi escasa educación teatral. La afición surgiría más tarde.

De esta falta de educación teatral en la niñez me queda una sensación de carencia. El teatro debería formar parte de la enseñanza y abarcar todo tipo de géneros. La editorial Anaya y la Fundación SGAE promueven la dramaturgia actual en el género del teatro infantil a través de la colección “Sopa de Libros – Teatro”. La Sociedad General de Autores convoca además desde el año 2000, y con carácter anual, el Premio de Teatro Infantil.

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En 2014 el ganador fue Rodrigo Muñoz Avia, escritor destacado en literatura infantil. Con “Un monstruo en mi país”, Muñoz Avia se lanzó al género teatral con una versión se podría decir “cover” de la “Metamorfosis” de Kafka, aunque del revés.

Un niño, Jaime, se levanta un día cualquiera y descubre que en vez de garras y pelo su cuerpo ha adquirido una forma extraña. Ya no es un monstruo peludo, sino un humanoide. Sus padres no lograrán aceptar su nueva apariencia y, por supuesto, en el cole será objeto de burla. Sólo le quedará relacionarse con bichos raros como él.

La fábula enseña la rigidez de quienes piensan que lo diferente debe ser rechazado. No es un cuento teatral con un final cerrado como suele ser, por otro lado, habitual en el género infantil.

Un monstruo en mi país” es una obra perfecta para empezar a trabajar desde enero en el colegio para ser representada en la función de final de curso. Contiene todo tipo de recomendaciones del autor que facilitarán la puesta en escena. Tiene el enorme encanto de ser una obra actual de un escritor joven y coetáneo. Y la historia es un medicamento contra el acoso escolar.

Los profesores tienen en la colección de “Sopa de Letras” una buena selección para que los niños y jóvenes vayan despertando su afición al teatro y para que disfruten del espectáculo colectivo que es una puesta en escena.

La clá

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Un monstruo en mi país. Ediciones Anaya y Fundación SGAE. Autor: Rodríguez Muñoz Avia. Ilustraciones de Chema García.

Imágenes:

Cortesía de Fundación SGAE.

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