Penélope. 66 Edición del Festival de Mérida.

Cierra esta 66 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con plato fuerte, una producción personalísima sobre el mito de Penélope con dirección y texto de Magüi Mira. En el estreno, este pasado miércoles, acompañó un verdadero ambientazo en las gradas del teatro romano. Mucho respeto y muchas ganas entre un público entregado que regaló enormes ovaciones al terminar el espectáculo.

Magüi Mira ha revisitado el relato de la esposa fiel que espera durante veinte años la vuelta de Ulises, y de quien sólo recibe noticias remotas. Lo hace en clave feminista, poniendo de entrada el foco en quien se queda, como las mujeres de marineros y pescadores. Convierte en heroico el relato de quien guarda la casa (en este relato, casa y reino), manteniendo una tensa disputa con los nobles. El texto está cargado de una mirada socarrona hacia el mito del héroe y del hombre guerrero. Las alabanzas se dirigen hacia ella, Penélope, como bastión firme y hacia la ciudadanía de Ítaca, con mensajes sociales entroncados con la actualidad.

El relato lo plantea Mira de forma muy comprimida, usando al personaje de la vieja nodriza, Euriclea, como relatora de parte de la historia y aportando una mirada muy visual en algunos de los pasajes. De entrada, con el personaje protagonista, Penélope, interpretado por Belén Rueda, a quien exige todo tipo de proezas físicas, danza (con toques a lo Loïe Fuller), mimo, escalada y equilibrismo. En el arranque del montaje, esta apuesta por la fisicidad y el baile hace pensar en una interpretación más centrada en lo físico, pero el personaje, al igual que la propia actriz, van creciendo y midiéndose con el propio mito. El resultado es un trabajo de mucha exigencia para Rueda, que resplandece en blanco sobre el inmenso escenario de Mérida.

El otro peso interpretativo es para una incombustible María Galiana que, con su habitual naturalidad, logra pronto la empatía del público. Jesús Noguero (actor fetiche en los montajes de Mira) interpreta a Ulises, con una mezcla de masculinidad sobreactuada para subrayar la mirada cínica de Mira hacia el mito del héroe, y con el toque de tragedia en los momentos subrayados. Noguero se amolda a un protagonista relegado a ser un héroe por alusiones, y con su fuerza vocal y versatilidad enseña por qué es uno de los actores imprescindibles sobre las tablas.

Si el relato de Penélope funciona en la propuesta de Mira, las escenas de Telémaco (Maxi Iglesias) y Nausicaa (Muriel Sánchez) quedan como atrezzo, sacrificadas por la limitación de la historia. La propuesta musical, aunque visualmente sobrecogedora, no funciona en la parte cantada. Es un pequeño paso en falso, no obstante, en un montaje que en general se muestra compacto, con una duración apropiada.

Uno de los elementos más sobrecogedores del montaje es su apariencia visual. La puesta en escena está envuelta por la música original de David San José, el vestuario de Yaiza Pinillos, la iluminación de José Manuel Guerra, la coreografía de María Mesa y la creatividad de Curt Allen y Leticia Gañán en el espacio escénico. Destaca el sobrio y enorme olivo y unas escaleras con las que Magüi Mira le planta una competición a las enormes columnas del teatro romano. Juega Mira con la verticalidad y, en un ejercicio físico de equilibristas, lleva a los actores a elevarse hacia el cielo estrellado, haciendo uso de estas largas escaleras.

Las escaleras son el báculo de un coro verdaderamente estremecedor, en el que destacan Antonio Sansano, Alberto Gómez Taboada, Pedro Almagro y Alfredo Noval. Escalofriante es el coro de risas de sorna cada vez que interviene Penélope. El grupo de doce intérpretes hace un trabajo magnífico, que sabe incluso a poco.

El público se mantuvo atrapado durante un montaje bien moldeado para Mérida, con una protagonista majestuosa, Belén Rueda, y con un equipo artístico al que se le nota el trabajo y la ilusión. Las risotadas y bamboleos del coro de burgueses son de los que se quedan fijados.

Agradecimiento especial a todo el equipo de Festival por mantener la cita teatral, a pesar de las dificultades. El esfuerzo, además, ha logrado la proeza de mantener la enorme calidad del Festival.

La clá

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Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

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Imágenes cortesía del equipo de prensa del Festival.