En 1929 Federico García Lorca emprende la partida a Nueva York, iniciando un viaje personal en huida de sus propios demonios (salía Lorca de una ruptura personal), y una exploración hacia el nuevo mundo. Nueva York era entonces la ciudad que bullía con rascacielos, gentes, barrios, actividad y mercadeo. Ese borboteo trepidante que no ha…

