
¡Qué poco espacio dedica la escena a la recitación de poesía! Y a la poesía le ocurre como a la dramaturgia, que exige ser gritada, cantada, loada. Qué desperdicio, con las buenas letras que tenemos y los maravillosos intérpretes que hay. El Heartbreak Hotel de Barcelona, esa minúscula sala en la que ser espectador es una condición de riesgo (luego me explayo), tuvo a uno de los mejores actores de la escena, el imponente Pere Arquillué (Paraíso perdido, Jerusalem, El cuerpo más bonito…), recitando el poema Coral romput del poeta y periodista valenciano, Vicent Andrés Estellés (Burjassot1924 – Valencia, 1993).
Arquillué vuelve a este poema que descubrió en un montaje para Temporada Alta de 2008, en esta ocasión acompañado por el virtuoso guitarrista Carlos Coronado. En su montaje original el músico Toti Soler acompañó a Pere Arquillué a componer este recitado que va sabiamente mecido por la música de guitarra española. La guitarra, interpretada por Carlos Coronado, brava o mece, al compás de las letras del poeta Estellés. Es un poema iniciático y retrospectivo, un viaje reflexivo hacia la vida del propio poeta con referencias a viajes a Italia y experiencias personales. Es iniciático porque el poeta se bate en todo momento con la tristeza de haber perdido a una hija, y esa pesadumbre retorna en distintos pasajes.
El Heartbreak Hotel de Barcelona es una sala pequeña, una caja pintada de color super negro que se asemeja al Vantablank del artista plástico indio Anish Kapoor. El negro se presenta como una bandera estética y artística, un color que permite absorber el cosmos y que, en este recinto, sólo deja la desnudez de los artistas que se atreven a apoyarse en su pared. Decía al principio que ser espectador del Heartbreak Hotel es afición de riesgo. El tamaño de la sala, la densidad de sus espectáculos y la grandeza de sus intérpretes no tolera voces, ni crujidos, ni caramelos. Como su negro color, exige la vacuidad más absoluta para asombrarse con lo que suceda. El estado de espectador es casi gravitacional, una suerte de elevación meditativa.
No saben el efecto que produce estar en la butaca negra, inmóvil y de repente notar que has entrado de alguna forma en la voz atronadora de Pere Arquillué, y que durante una breve hora sólo exista la voz, la música y el relato. Como una especie de hechizo o embrujo propiciado por tan bella recitación. Estas cosas ocurren en el Heartbreak Hotel de Barcelona.
La clá
www.lacla.es
- Teatro : Heartbreak Hotel, Barcelona
- Duración : 70 minutos
- Idioma : Catalán
- Autores : Vicent Andrés Estellés y Toti Soler
- Intérpretes : Actor: Pere Arquillué Guitarra: Carles Coronado
- Fotografía : David Ruano

