
El dramaturgo David Mamet (Chicago, 1947) es un escritor tremendamente fílmico. No es casualidad que algunos de los mejores guiones hollywoodienses (El cartero siempre llama dos veces o Los intocables, por poner dos ejemplos) sean obra de un hombre que ha sabido plasmar la narrativa americana de una forma tremendamente efectiva, tanto en un guion como en un drama. Sus piezas teatrales emparentan con las de Arthur Miller o Tennessee Williams en la labor de enseñarnos una América profunda en la que la supervivencia y la desesperación son los faros de sus personajes. La diferencia con Miller o Williams es que Mamet lo hace a través de tramas que no encierran pasados de gloria y esplendor, no hay sombra heroica en sus protagonistas. Obras como la maravillosa Glengarry Glen Ross, por la que Mamet ganó el Pulitzer en 1984 o American Buffalo (1975), ahora en cartelera en Madrid, son historias que despliegan un tiempo presente para sus protagonistas, sin referencia a lustres pasados ni esperanzas futuras.
El Teatro Fernán Gómez arranca temporada con una apuesta artística de enorme altura. Bajo dirección de Ignasi Vidal (director breado en grandes espectáculos musicales), se monta American Buffalo, con Israel Elejalde, David Lorente y Roberto Hoyo como actores de esta producción.
Hay que agradecer, de entrada, que la pieza elegida sea rareza en nuestras tablas. No es así, sin embargo, a nivel internacional. Tanto el público inglés como el americano se deleitan, de cuando en cuando, con una nueva reposición de esta pieza. La más reciente fue la producción de Broadway de hacer tres años en la que Laurence Fishburne (el actor que sacaba el pastillero a Neo en la película Matrix), hacía del personaje del tendero. Para el público anglosajón, American Buffalo es casi una obra de repertorio.
La acción se desarrolla en la tienda de segunda mano de Don (David Lorente). Es una tienda de baratijas que mercadea con los desguaces de la cultura y la historia americana. Vista con ojos de este siglo XXI, imposible no ver una conexión con la estética “MAGA” (make America great again). Lo dice el personaje de Teach (Israel Elejalde), ¡cuánto cacharro!, si hubiera guardado lo que tiré… Ese es el telón de fondo de este drama que no necesita hablar de glorias pasadas de sus personajes porque el óxido de las cajas, latas y demás cacharrería es suficiente para evocar esa otra América de aventureros y descubridores. Junto con Teach, el tercer personaje es Bob (Roberto Hoyo), un chico muy joven que anda luchando con una desintoxicación que todavía le presenta batalla. Don tiene a Bob como chico de los recados, y de vez en cuando le suelta unos dólares. En esta producción el afecto de Bob hacia el chico parece estar en la esfera del paternalismo, pero la ambigüedad da para otras lecturas escénicas.
David Mamet condensa en esta obra mucho sabor teatral, más allá de los grandes dramaturgos americanos. American Buffalo es un drama que entronca con la tradición de unos personajes que están en un sitio no haciendo nada. “¿Alguna novedad?”, dice Teach, “La misma mierda de siempre”. Imposible no pensar en Vladimir y Estragon, esperando que algo suceda o que venga alguien que todo lo cambie. Ese recurso que cultiva “la nada”, y en el que la importancia surge de los propios diálogos, es un género en sí mismo. American Buffalo es un drama sobre la nimiedad, la menudencia, la insignificancia.
A su vez, Mamet no puede obviar las enseñanzas del gran dramaturgo, Shakespeare. Su historia sobre un chamarilero y su reducida cuadrilla, se mueve en un destino casi predeterminado por las fuerzas del entorno y la mezquina voluntad de sus protagonistas.

Mezclen un punto de existencialismo beckettiano con ese aire de perdedores de la tragedia clásica y tendrán el sustento intelectual de la pieza de Mamet. A eso hay que añadir una mirada incisiva sobre ese país de lobos que es Estados Unidos, ese anhelo de prosperar a toda costa con un golpe de fortuna, sea en forma de una pepita de oro o de una moneda de níquel, como en este caso. Y sobre este sustrato oscuro se añade una capa de musicalidad y puntos cómicos, sazonados por la ágil escritura de Mamet que, en esta pieza, está en estado de gracia.
Se dice que American Buffalo es una obra hecha para que los actores puedan lucirse y en este montaje vaya si lo hacen. David Lorente nos presenta a un Don taciturno, que no sabe bien cómo manejarse ante la oportunidad de dar un golpe. Lorente ofrece los matices entre el tormento absurdo de haber cobrado poco por una pieza que ha vendido, y esa ansia de agarrar la oportunidad. Es un hombre oscuro capaz de ira, y sus estallidos de cólera bramantes dejan sobrecogido al espectador. Ofrece toques de candor cuando trata de proteger al chico. El personaje del joven atontado, cuya única energía se intuye viene de un anhelo de pillar algo, es trabajado por el actor Roberto Hoyo. El punto más trágico de la pieza cae sobre sus espaldas, por ese motivo su papel tiene que ser capaz de generar una tenue dulzura que conmueva al espectador. Hoyo emplea una sutilidad absoluta en el habla. No es tartamudo, pero habla con una parsimonia como si cada palabra costara un sobresfuerzo. El espectador casi recorre su discurrir mental mientras habla. No hace falta decir que Bob es un chaval de pocas luces, porque de su interpretación se intuye al minuto.

El gran personaje de esta pieza es el de Teach, que tiene largos monólogos en los que Mamet consigue algo memorable. Crear personajes nuevos en la acción, sin necesidad de que aparezcan. Ahí está la hija-de-puta de Ruthy o el tramposo de Fletcher. Ahora bien, le corresponde al personaje de Teach conseguir que el público visualice todo ese entorno. Israel Elejalde está en un momento de gloria interpretativa. El que su personaje sea un chulo paranoico, perdedor y, por encima de todo, un bocazas, no debe nublar la dificultad de la tarea. Elejalde es un actor forjado en el clásico y ducho en cualquier personaje que requiera de gravedad y profundidad. Aquí, sin embargo, explora a un tipo que es un mamarracho verborreico. Y debe explotar esa ridiculez, haciendo que el público no se despegue nunca de sus historias. Recuerden que aquí, en realidad, no pasa nada, y con sus largos parlamentos lo que en realidad está haciendo es crear toda una serie de personajes que no necesitan de actores para que él, por arte de magia, los haga aparecer. Además, Elejalde ofrece algo muy disfrutón, que es la capacidad de llevar al público a reírse de la absurdez de un personaje que es un “good for nothing”, un inútil y un carpanta. La combinación entre esa compostura grave con la ridiculez de la tarea, nos ofrece un personaje al que Elejalde le ha puesto mucha sorna. El mismo talento se aprecia en la forma en que va tocando las pelotas mientras coge cachivaches de las estanterías. Alejado de sus personajes más recientes, en este último trabajo Elejalde demuestra que se come de un bocado lo que le pongan.
Un apunte a la escenografía de esta producción. David Pizarro y Roberto del Campo tienen un toque fundamental. La tienda de cachivaches da para que cualquier escenógrafo se dé al barroquismo, pero ellos han querido jugar a favor de actores y no trabajar en profundidad. Ese traer la tienda a un plano muy cercano a las butacas (en un teatro como el Fernán Gómez que tiene un auditorio muy amplio), es un acierto absoluto.
American Buffalo representó para Mamet un punto de inflexión en su carrera. Quien conozca Glengarry Glen Ross, comprobará que esta última es deudora de lo que sucede en esta tienda de baratijas. Los comerciales de la inmobiliaria persiguen “leads”, oportunidades comerciales, mientras que aquí Don y Teach no hacen más que hablar del “business”, ese negociete o golpe que tienen entre manos. La parte final de American Buffalo es un golpe de maestría de David Mamet, que el director Ignasi Vidal ha templado bien. Lorente, Hoyo y Elejalde echan el resto. Tanto buen hacer, y un trabajo actoral de esos que quitan el aliento, no van a pasar desapercibidos. Pringado el último en coger entradas.
La clá
www.lacla.es
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American Buffalo
https://www.teatrofernangomez.es/
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Duración
90 minutos
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Imágenes
Cortesía del equipo de prensa del Fernán Gómez
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Versión
Borja Ortiz de Gondra
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Dirección
Ignasi Vidal
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Reparto:
Israel Elejalde David Lorente Roberto Hoyo
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Diseño de escenografía
David Pizarro y Roberto del Campo
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Diseño de iluminación
Felipe Ramos
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Espacio sonoro
Marc Álvarez
American Buffalo
Description
Un drama de estética MAGA nos recuerda porque los americanos han sido enormes narradores de historias. Mamet en su primer gran éxito. Una producción en la que Israel Elejalde se pavonea.Review Breakdown
- Un Mamet sobresaliente. 5.0/5

