Acudir al teatro a ver una representación es una experiencia social que requiere, para muchos, arreglarse y disponer el ánimo para sentarse en la butaca. Cuando unas engorrosas muletas (por poner un ejemplo cercano) impiden disfrutar del rito, es posible encontrar otras formas de deleite teatral. Está, por un lado, el placer de la lectura…

