(c) Marc Brenner
Desde hace tiempo el West End londinense, ese entramado empresarial formado por los principales teatros comerciales de la ciudad, ha apostado por una fórmula escénica con garantía de éxito. Tomen una obra reconocida, preferiblemente un clásico contemporáneo del siglo XX. Cojan a un director solvente, e incluyan en cartelera a un intérprete…

