Cualquier suceso que se representa en un teatro acaba siendo absorbido por el entorno. Y todo aquéllo que ocurre en el Lara acaba, por arte de birlibirloque, rindiéndose a la teatralización.
Las mañanas de los fines de semana en la calle de la Corredora Baja de San Pablo son territorio comanche. De la mano de pequeños…

