Mientras que en nuestra escena se ha instaurado la sobriedad escénica, y los programadores optan por dramas sociales de autores norteamericanos e ingleses (Pinter, Miller, etc.), en Centroeuropa se despliega la imaginación convirtiendo la escenografía en centro de la representación. O al menos eso es lo que parece a tenor de algunas de las últimas…

