Ricardo III. Teatros del Canal, Madrid.

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Algo más de cien años tras la muerte del rey Ricardo III, Shakespeare finalizó la última entrega de una tetralogía que comenzó con las tres primeras partes de Enrique VI. La obra anticipa los grandes dramas políticos del autor inglés (Julio César, El Rey Lear, etc.) y narra los complicados ardides políticos y sanguinolentos que encumbraron a Ricardo III como último rey de la dinastía York. La visión shakesperiana del rey inglés está influenciada por el trabajo previo de Tomás Moro sobre el monarca, en el que se le describía como deforme, jorobado y cojo, condiciones hoy discutidas. A partir de sus defectos físicos, William Shakespeare construyó a este complejo y vengativo personaje que fue personaje histórico.

La compañía británica Propeller ha revivido el drama isabelino en un montaje que vienen representando en gira y que el Festival de Otoño en Primavera 2011 ha ofrecido este mes de mayo a la afición madrileña. Como ocurre con muchas representaciones de Shakespeare, uno de los mayores alicientes que ofrece cualquier montaje contemporáneo consiste en descubrir cuál es la propuesta escénica por la que optará la compañía y su director. Uno de los más conocidos actores que representaron al monarca medieval, Ian McKellen, interpretó en una versión cinematográfica a un Ricardo III nazi en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. La compañía Propeller ha situado su montaje en un escenario anacrónico, en el que se mezclan personajes vestidos de época con inquietantes figuras salidas de un manicomio (quizás) y que en mucho recuerdan a la visión de los Teddy Boys que ideó Stanley Kubrick en la adaptación de La naranja mecánica. Estas figuras vestidas en mono blanco, sin rostro, y al servicio del estado (representado en Ricardo III) deambulan inquietantemente en toda la representación (también en esos tiempos muertos que preceden a la “subida del telón” y que Propeller opta por aniquilar rompiendo así con la cuarta pared). La compañía demuestra, de esta forma, un dominio natural de la escenografía que usa a su antojo empujando estructuras metálicas que se convierten, según convenga, en palacios, torres, cárceles, tronos y dormitorios, y que en realidad no son más que carritos de la compra que conducen la imaginación del público. En este baile de matones y estructuras con ruedas Propeller enseña la compleja coreografía del espectáculo y descubrimos que la pretendida naturalidad que nos intentan mostrar, no es más que una maquinaria perfectamente ensayada y engrasada.

La propuesta de Propeller se caracteriza también por el uso grotesco de la violencia, cuyo objetivo es, en parte, romper con la fuerte sensación dramática del texto. Parece que Propeller tiene en mente la obra más gore de Shakespeare, Tito Andrónico, escrita inmediatamente antes que Ricardo III. Los excesos de sangre y vísceras encuentran su espejo en el personaje de Shakespeare, deforme, mutilado y cojo, como recuerda en el espeluznante soliloquio inicial su protagonista.

Como es natural, otro aspecto destacable del montaje es el despliegue interpretativo, en especial la construcción de Ricardo III realizada por su actor principal, Richard Clothier: un tipo alto y bien parecido que resuelve bien esta tara física para alcanzar la visión mutilada del rey inglés, cojo y chepudo. Clothier, que recuerda en su voz y dicción a Jeremy Irons, conmueve en las escenas finales, muy especialmente en la célebre “A horse, a horse, my Kingdom for a horse”, de enorme intensidad dramática y que se convierte en un grito terrible sobre la pérdida de poder. Otras interpretaciones merecen también ser alabadas, especialmente las realizadas por Tony Bell y John Trenchard sobre dos de los personajes femeninos de la obra, la reina Margarita y Lady Anne, respectivamente.

Ricardo III no es una obra sencilla de ver, entre otros motivos por su excesiva duración, el desconocimiento historiográfico de sus personajes, la compleja trama y su inglés arcaico. Pese a ello, el enorme impacto visual del montaje de Propeller, en especial en sus escenas de matanzas, demostró lo convincente de su propuesta.


La clá

http://www.lacla.es

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Referencias:

Richard III. Festival de Otoño en Primavera.
http://www.madrid.org/fo/2011/es/index.html

Compañía Propeller
http://www.propeller.org.uk/

Imagen:
John Dougall es asesinado por sicarios.
Fotografía de Andrew Bruce Lockhart, por cortesía del Festival de Otoño en Primavera.

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