Murmures des Murs. Festival de Otoño a Primavera, Madrid.

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Mientras que en nuestra escena se ha instaurado la sobriedad escénica, y los programadores optan por dramas sociales de autores norteamericanos e ingleses (Pinter, Miller, etc.), en Centroeuropa se despliega la imaginación convirtiendo la escenografía en centro de la representación. O al menos eso es lo que parece a tenor de algunas de las últimas propuestas importadas por el Festival de Otoño a Primavera.

Es el llamado “teatro visual”, en el que se entrelazan la magia, la danza y los números circenses, elementos que se van desplegando a través de un cierto hilo conductor de tipo poético.

Aurélia Thierrée, hija de artistas circenses y nieta de Charles Chaplin, ha colapsado la sala verde de los Teatros del Canal con el espectáculo concebido por su madre, Victoria Chaplin, “Murmurs” o “Murmures des Murs” (murmullos de muros) que anda girando por Europa principalmente.

Es complejo tratar de hilar el argumento simbólico de esta pieza fantástica e imaginativa, abierta a todo tipo de visiones.

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Una mujer de aire apesadumbrado va embalando sus pertenencias en envoltorios y cajas. Sufre el síndrome existencialista de las mudanzas. Si en el fondo no somos nadie, hay que ver la de trastos que acumulamos a nuestro alrededor. De cuando en cuando, un objeto despierta un recuerdo nostálgico. En ese ensimismamiento, la mujer acaba siendo atrapada por los plásticos de pompas y embalajes que, por arte de ilusionismo, se convierten en un monstruo muy cercano al grandullón de la película “Dentro del laberinto” (Jim Henson), o al protagonista del libro infantil “Donde habitan los monstruos” de Maurice Sendak.

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A partir de ahí comienza una huída entre edificios renacentistas de una decadente Venecia  por los que se escabulle la mujer mientras le persigue un hombre entregado (Magnus Jakobsson). En esa huída se verá rodeada de hombres grises que tratarán de aprisionarla. Entretanto, otro hombre pequeño (Jaime Martínez) le ofrecerá breves encuentros de danza.

Las referencias culturales a todo tipo de disciplinas son continuas. La huída recuerda al conejo de “Alicia en el país de las maravillas”, que se desvanece en espacios que no son lo que parecen. Los hombres grises están importados de la novela infantil “Momo”, o incluso de algunos cuadros del surrealista Magritte. Aparecen también pájaros, hombres-objeto, etc. que materializan ciertas imágenes de collages de Max Ernst. En cuanto a los trucos de prestidigitador y magia que se producen en la sucesión de escenarios, mucho recuerdan también a la escenografía decimonónica de variedades, llevada luego al séptimo arte por el cineasta Georges Méliès.

Este lenguaje poético, absurdo y visual, se combina con los elementos clásicos del circo. Hay números de trapecio, magia, comicidad (con el sueco Jakobsson haciendo de payaso) y de danza (en el que destaca un muy expresivo Jaime Martínez). Aurélia Thierrée se muestra versada en estas artes escénicas y realiza verdaderos malabarismos al cambiar de ropa o al escabullirse por puertas secretas.

La belleza y sutileza de “Murmures des murs” provoca el encantamiento de la audiencia que sigue con sorpresa la continuidad de las escenas. El espectador queda así atrapado en un relato imposible y mágico, normalmente reservado a los más pequeños.

 

La clá

www.lacla.es

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Murmures des Murs. Aurélia Thierrée:

www.aureliaoratorio.com

Imágenes por cortesía del Festival de Otoño e Primavera. Autor: Richard Haughton.

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