El cojo de Inishmaan. Teatro Español, Madrid. Y en breve en el Teatro Infanta Isabel…

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Cada cual tiene probablemente un teatro al que le guste más ir. El mío es el Teatro Español por varios motivos: es uno de los más bonitos de la ciudad, está céntrico y en él he visto algunos de los espectáculos que más me han impactado (sobre todo durante la época en que lo dirigía Mario Gas).

La llegada al recinto del Español y la espera antes del comienzo de la representación tienen, además, algo de rito. Me gusta ver los rostros familiares de los acomodadores, como el de Alfonso Fajardo , que acompañan al asiento. Cuando entras por el pasillo central al patio de butacas siempre huele a colonia recién pulverizada. Es un olor muy característico que se fija en la memoria. Y, cómo no, siempre me hacen sonreír las notas del saxofonista John Coltrane, previas al anuncio de “apaguen sus móviles”.

Por todos estos motivos y, sobre todo, porque el Español era garantía de calidad segura, echo de menos no acudir con la frecuencia con la que solía hacerlo. Espero que se resuelva y que la programación deje de ser una montaña rusa y vuelva a colocarse a la altura permanente e incuestionable en la que solía estar.

Dicho ésto, el camino acertado es apostar por producciones como “El cojo de Inismaan” que es, por añadido, uno de los estrenos del 2013 (coincido con lo que dijo Marcos Ordóñezen una de sus columnas habituales de El País).

Este montaje reúne muchas cualidades. Es una obra de tono clásico, aunque escrita hace menos de veinte años. Su autor es el versado escritor Martin McDonagh (guionista, dramaturgo y director de la muy recomendable película “Perdidos en Brujas”). La dirección escénica corre a cargo de Gerardo Vera y la plantilla de actores es toda una alegría: Marisa Paredes, Terele Pávez, Enric Benavent, Ferran Vilajosana, Adam Jezierski, Irene Escolar, Marcial Álvarez, Ricardo Joven y Teresa Lozano.

La producción va acompañada de anécdota propia. La joven y talentosa Irene Escolar (del clan de los Gutiérrez Caba) leyó el texto teatral de McDonagh y animó a hacerlo a Gerardo Vera. El entusiasmo de ambos ha tenido como fruto la coproducción del Teatro Español y Smedia.

Para quienes disfruten leyendo teatro, contágiense del entusiasmo de Irene Escolar y lean “The cripple of Inishmaan”. Los diálogos son rápidos, de no más de dos líneas, y extremadamente punzantes. Cada frase encierra una pieza de información esencial, bien sobre la trama, bien sobre el carácter de algún personaje. Ninguna palabra se desperdicia, mientras que a la vez McDonagh opta por dar a la historia un tono de humor negro. El efecto es una sucesión de conversaciones sardónicas con un trasfondo oscuro.

La pieza teatral relata la vida de Billy el cojo, vecino de Inishmaan, una de las islas de Aran en Irlanda. La localización de la trama es esencial para esta historia impregnada de carácter irlandés. El entorno es claustrofóbico y opresor, el mar bravo y la vida sencilla. Los habitantes son un reflejo de estas condiciones: ariscos, violentos, sarcásticos y con un poso escondido de ternura. Probablemente la Irlanda que McDonagh retrata tenga un punto idílico, no muy alejado de películas como “The quiet man” (1952) de John Ford o “Happy Ever After” (1954) de Mario Zampi. Es más, el personaje Johnnypateenmike de “El cojo de Inishmaan” parece escrito pensando en el gran actor Barry Fitzgerald.

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Barry Fitzgerald y John Wayne en “El hombre tranquilo”

En Londres la obra fue montada este verano con el actor Daniel Radcliffe (Harry Potter) protagonizando al sensible tullido. El director de esta producción fue Michael Grandage, un reconocido nombre de la escena británica. Grandage ha sido alabado por usar una fórmula sencilla para atraer al público al teatro. El reclamo consiste en emplear a actores afamados (normalmente cinematográficos) y en ofrecer entradas a precios especiales. La estrategia es lo que se ha venido en llamar el “plan Michael Grandage”. En una entrevista para Time Out Grandage habla de algunas de las producciones protagonizadas por Jude Law, Judy Dench y Ben Whishaw y también de su montaje de la obra de McDonagh: http://www.youtube.com/watch?v=g6Q5VQOSHvQ.

La versión de Gerardo Vera que puede verse en Madrid es muy buena y las interpretaciones de todos los actores son estupendas. Por eso lamento decir que en algún momento se pierde parte de la comicidad de los diálogos originales. No sé si es un tema de idioma o de matices, pero el texto de McDonagh es más vivo, cómico e hiriente. Puede que esta impresión sea el efecto que siempre produce la lectura de una obra que luego es representada o llevada al cine. Está claro que la escenificación del texto siempre tiene las de perder ante lo que el lector había imaginado durante su lectura.

Salvando esta leve falta de sintonización, reitero que la producción de “El cojo de Inishmaan” es notable. Los dos protagonistas de la obra, Ferrán Vilajosana e Irene Escolar, demuestran juventud y talento. El papel de Billy tiene la complicación de Ricardo III. La cojera debe ser un atributo del personaje, pero no un tic que entorpezca la interpretación, y así lo logra Ferrán Vilajosana. Escolar tiene un rol mucho más arriesgado, el de la despiadada y joven Helen. Su naturalidad sobre las tablas se convierte aquí en el descaro que el propio personaje le exige. Marisa Paredes y Terele Pávez tardan en arrancar, pero hacia el final de la representación consiguen verdaderamente emocionar con su ternura. Voy ahora con mis preferidos, Enric Benavent (Johnypateenmike), Adam Jezierski (Bartley) y Marcial Álvarez (Babbybobby). Benavent es un actor con una voz prodigiosa y que, puesta a disposición de su buen hacer, dan como resultado papeles memorables. Adam Jezierski es el que más me ha gustado, quizás porque se haya acercado completamente al personaje por mí imaginado en la obra. A Marcial Álvarez jamás había tenido el gusto de verle sobre las tablas y hay que decir que es un animal de teatro. Termino con Teresa Lozano (genial madre alcoholizada) y Ricardo Joven (severo doctor) que, junto con Enric Benavent, interpretan la escena más divertida de toda la obra.

El cojo de Inishmaan” es, en conclusión, una obra que merece la pena ver y con enormes atributos en tiempos tan difíciles. Se trata de una producción con un amplio reparto de grandes actores que contrasta con las obras de dos personajes que la crisis ha parecido instaurar en la cartelera. Es una pieza teatral contemporánea de un buen dramaturgo extranjero que, afortunadamente, no es David Mamet ni Harold Pinter (y digo ésto no porque no me gusten el uno o el otro, sino porque opino que se les programa en exceso). Y, finalmente, porque se representa en el bellísimo Teatro Español, aunque en breve pasará al cercano y coqueto Teatro Infanta Isabel.

La clá

www.lacla.es

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El cojo de Inishmaan. Teatro Español.

www.teatroespanol.es

Imagen de la obra por cortesía del Teatro Español.

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