Reikiavik, de Juan Mayorga. Teatro Valle Inclán.

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El 3 de junio de 2014 Juan Mayorga presentaba en la Biblioteca Nacional una colección de sus textos teatrales, editada por La uÑa Rota (crónica disponible en este enlace). La presentación fue en sí un acontecimiento teatral. Participaron, entre otros, la directora Helena Pimenta y los actores Pedro Casablanc y Daniel Albaladejo.

Mayorga habló sobre el proceso de escritura dramática, condicionado por las lecturas en voz alta de su padre, su concepción del teatro y el convencimiento de que todo texto teatral tiene una autoría colectiva (con aportación, principal, de los actores).

Helena Pimenta introdujo a Mayorga contando anécdotas sobre su forma de trabajo. El dramaturgo crea sus piezas sobre una base muy sólida de documentación. Un ejemplo de esta investigación previa es “Cartas de amor a Stalin”, construida sobre una base minuciosa de conocimiento del contexto histórico. Contó Pimenta que en los primeros ensayos de la obra, el equipo gastó una broma a Mayorga haciendo que los protagonistas hablasen con un ridículo y forzado acento ruso. La cara horrorizada de Mayorga debió ser hilarante.

La presentación terminó con la lectura dramatizada de dos textos inéditos de Mayorga: “Los yugoslavos” y “Reikiavic”, a cargo de Casablanc, Albaladejo y Mayorga.

Hace ya algo más de un año de ese evento, y la gran noticia es que el Teatro Valle Inclán ha puesto en escena el texto teatral, bajo dirección del propio autor. Daniel Albaladejo, que en su día leyó un pasaje de la obra, da vida al ajedrecista Boris Spasski, que se enfrentó a Bobby Fisher, interpretado por César Sarachu. En realidad no son ellos, sino unos desconocidos que personifican y recrean la gran batalla ajedrecista que tuvo lugar en el verano de 1972. El torneo de ajedrez fue algo más que un juego, fue un enfrentamiento entre dos potencias que se disputaban por aquel entonces su propia concepción del estado en todo campo de batalla, ya fuese espacial, político o deportivo.

Como observador de esa representación imaginada de lo que fue un acontecimiento histórico se presenta un muchacho (interpretado por Elena Rayos), que es público y a la vez aprendiz de brujo.

Reikiavic incorpora muchos elementos que caracterizan el teatro de Juan Mayorga. La trama continúa con el aprendizaje soviético de “Cartas a Stalin” y el análisis de una sociedad basada en la colectividad. El recorrido de la partida de ajedrez es de un impresionismo puntillista. Disecciona los detalles de la partida y a sus protagonistas con una precisión fotográfica. Por otro, incorpora a un muchacho que parece extractado de “El chico de la última fila”. Y finalmente, el autor utiliza la partida de ajedrez como pretexto para hablar de teatro y de su esencia.

En uno de los monólogos de Bailén/ Boris Spasski, hacia el final de la obra, Mayorga introduce el tema central de la trama, siguiendo la tradición de la más clásica dramaturgia (con Shakespeare como máximo exponente):

MUCHACHO: ¿Siempre están igual? ¿Hacen lo mismo todo el rato? ¿Fischer y Spasski todo el rato?

BAILÉN: No es “siempre igual”. Es siempre con las mismas reglas, pero cada vez es distinto. No podemos contradecir al libro: las partidas, las notas a pie de página, las fotos… El libro trae ocho fotos. (Las muestra.) Tenemos límites, como los tienen el caballo o la reina. Setenta y cuatro casillas, treinta y dos piezas: eso no puedes cambiarlo, ni cómo se mueve el alfil. La torre puede mucho, pero no puede hacer diagonales. Hay reglas, y si las ignoras, si haces trampa, deja de tener gracia. No puedes cambiar Reikiavik por Jerusalén. El frío, la lluvia, el I-0, el 2-0, eso no ha quien lo mueva. Pero el número de combinaciones posibles es infinito. La última vez que yo hice de Fischer fue muy distinto. Y la última hice de Spasski, y también fue distinto. Se trata de observar con atención un detalle – un gesto, una palabra, un silencio – y explorar posibilidades. Variantes. Nunca sabes lo que el otro va a hacer, el otro cambia tus planes. Y está el tiempo, que te presiona y también cambia tus planes. Hay infinitas versiones de Fischer, infinitas de Spasski. Hay infinitas versiones de ti. Hay una versión en que tú estás haciendo un examen oral final. Hay infinitas jugadas posibles, pero no todas son la mejor. Quién ganará y quién perderá, eso no puedes cambiarlo, pero puedes conseguir que tu personaje, el que te toque, esté a la altura de su victoria o de su derrota. Lo más importante es la seguridad del rey.

Extracto de Reikiavik

Teatro 1989 – 2014

Juan Mayorga

Ediciones La uÑa rota.

En la concepción de la trama, y también en esa representación ficticia liderada por dos personajes que se encuentran en un espacio y un tiempo casi irreal, se perspira un tono beckettiano. Bailén (Spasski) y Waterloo (Fischer) están entroncados con Vladimir y Estragon.

Esta enumeración de elementos muestra que Mayorga ha producido una pieza que tiene teatro en toda la cadena de su ADN. Pero la dificultad viene en su puesta en escena. Diálogos complejísimos, casi reiterativos en algunos pasajes, rapidez de movimientos, cambios continuos de tono, ejercicios físicos de mimo y expresión, hacen de Reikiavic un ejercicio gimnástico actoral.

Hay obras en las que uno admira al autor (es el caso) y hay otras (es el caso, mucho más), en que el espectador sale con una profunda admiración hacia el oficio actoral. La memoria, el mimetismo, la locución, la entrega, el gesto… todos los saberes del oficio son llevados a escena por Daniel Albaladejo, César Sarachu y Elena Rayos.

Aunque Reikiavic puede ser a ratos una obra algo densa e intelectual, su gran mérito es que se trata de una pieza hilvanada con la madurez de un dramaturgo curtido ya en muchos dramas. La puesta en escena realizada por los actores, sobre todo por Sarachu, es un alarde de técnica y de entrega que deja al público epatado.

Merece la pena leer la obra y disfrutarla doblemente en escena para comprender el respeto hacia el teatro que Mayorga ha querido transmitir en esta pieza.

La clá

www.lacla.es

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Teatro Valle Inclán

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La uÑa rota:

http://www.larota.es/

Imagen por cortesía del CDN.

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