El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar. Teatro Abadía, Madrid.

Josep Maria Miró (1977) es un dramaturgo en activo, prolífico y formado en el Instituto de Teatro de Barcelona. En el año 2022 recibió el reconocimiento gracias a su obra “El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar”. La pieza fue distinguida con el Premio Nacional de Literatura Dramática, otorgado por el Ministerio de Cultura. El título está hecho a la moda de las cabeceras largas que pretenden ser poéticas y conclusivas a la vez. Me recuerda a otros títulos de películas, como la francesa De battre mon coeur s’est arrêté (De latir mi corazón de ha parado).

El título de la obra ofrece una pista absoluta sobre la trama, pero su sentido pleno se captura llegando al final. Similar estructura narrativa sigue el texto. Siguiendo la tradición del muerto orador, la pieza comienza con el cadáver contándonos su historia, o parte de ella. Como William Holden en Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950). Su autor conoce el lenguaje cinematográfico, así que realiza un plano picado en su texto, de tal forma que la historia comienza con un muerto sobre un descampado y luego se eleva para recorrer la historia de un pueblo de España.

No se conoce la ubicación del pueblo, sólo los nombres de los protagonistas (Ramis, Albert, Antonia, Julià…). Es una historia dura, de esas que salen de refilón en una breve reseña de periódico. Prostitución, drogas, asesinato… hacen de este relato una novela negra en forma dramática. Lo particular, es decir, lo que ha ocurrido en el pueblo, muestra lo peor de la naturaleza humana. Su perversión y sus bajos instintos. Todo ello reflejado en un asfixiante pueblo que se describe como ese pueblo “en el que las cosas a veces se saben antes de que sucedan”.

La historia la recorre un único actor, Pere Arquillué, que es un alquimista de la interpretación. Por Madrid se le recuerdan trabajos recientes, como su tirado borrachín de Jerusalén, o su mefistofélico Dios en Paraíso Perdido. Arquillué nunca es igual, y es imposible reconocerle de montaje en montaje, tal es su don de mutación. Lo que hace en El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar es un tratado de magisterio interpretativo. Todos los personajes están cargados a sus espaldas. Es madre, vecino, muerto, sirena, amante… No importa el género, o la ambigüedad de género. Con una posición de manos o de cuerpo transita de un personaje a otro.

Xavier Albertí está a cargo de la dirección de esta pieza. Exprime las cualidades de transmutación de Arquillué. También el poder para generar desasosiego e incluso miedo. El ritmo está medido en las capas que va ofreciendo la historia, y en la inteligencia de dejar al personaje más inquietante para el final. El resultado es una obra larga que se vive sin una tos ni un zumbido en la butaca de patio, atrapados todos en el relato.

Hay días en que uno acude al teatro a ver la depuración del artificio y a maravillarse con la alquimia interpretativa de un grande del oficio, Pere Arquillué. Sobrecogedor.

La clá

www.lacla.es

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El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar. Teatro Abadía, Madrid.

Duración aproximada: 105 minutos.

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