Adriana Lecouvreur. Teatro Real.

El Teatro Real estrenó temporada con un exitazo absoluto, la puesta en vivo de Adriana Lecouvreur, ópera escrita por Francesco Cilea sobre libreto de Artuo Colautti. Una producción de esas que parecen más un regalo que un montaje. El regalo de transportarse a un exceso de vestuario, escenografía, ambientación… Y con la imaginación y el buen gusto como insignia. A ratos el público parecía teletransportado al set de la película de Barry Lindon.

Para los que amamos ese arte que es la escenografía teatral, Adriana Lecouvreur es un plato de caviar. Dinero puesto en vestuario y en diseño, pero también mucho sentido estético y escénico. Con la boca abierta me pasé gran parte de la representación.

El drama operístico bebe de esa ficción maravillosa que es el metateatro. Un juego teatral, a veces casi matemático, en el que se van superponiendo planos de realidad y de ficción. En Adriana Lecouvreur conocemos la historia de la actriz francesa del mismo nombre, que en pleno siglo XVIII, alcanzó una enorme popularidad en las filas de la Comédie Française, hasta que su muerte en misteriosas circunstancias. El libreto de la ópera es una ficción sobre su vida. De ella se decía que recitaba como nadie los versos de Racine y de Corneille.

La acción se desarrolla entre los bastidores de la Comédie Française donde se producen enfrentamientos profesionales entre las actrices. También inquinas amorosas. El escenógrafo Charles Edwards (reputado escenógrafo de la escena operística y, principalmente, de la británica), ha querido levantar un sueño barroco con cada céntimo del presupuesto. En colaboración con Brigitte Reiffenstuel (vestuario), Adan Silverman (iluminación) y David McVicar (director de escena), han montado una bombonera teatral.

Mientras transcurre la acción dramática en un primer plano, se ve de fondo a los actores interpretando en escena. Se juega con un punto de vista distinto, con un escenario elevado y girado, en el que lo importante sucede entre bambalinas. Entre los momentos más emotivos una opereta representada con asientos a la luz de las velas. Y si la ilusión, de por sí, no fuese conmovedora, el reparto está excelso. La cantante Ermonela Jaho, en representación de octubre, logró un aplauso sostenido del público del Teatro Real, que salió absolutamente cautivado de esta representación. Plato fuerte de la temporada del Teatro Real y un lujo estético.

La clá

www.lacla.es

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Teatro Real.

www.teatroreal.es

Duración aproximada: 3 horas y 10 minutos.

Imágenes de Javier del Real.

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