Circusland. Besalú, Gerona.

No hay nada más emocionante que descubrir una ciudad histórica revitalizada por un circuito escénico. Besalú es una de las villas medievales mejor conservadas de nuestro país, y siempre tiene un lugar destacado entre las ciudades más bonitas e imprescindibles de ver. Adentrarse en sus calles empedradas o cruzar su majestuoso puente es una experiencia comparable a visitar el Mont Saint Michel en la Normandía francesa. Por fortuna, las tiendas de souvenirs todavía son moderadas y tienen el gusto de vender, en su mayoría, artesanía local.

Para los que disfruten de la arquitectura, como curiosidad deben saber que Besalú también cuenta, fuera del recinto histórico, con una guardería del estudio de arquitectura RCR Arquitectes, galardonado con el Premio Pritzker 2017. La comarca de La Garrotxa es un tesoro que visitar, por sus paisajes, su románico, su arquitectura de vanguardia y su gastronomía.

Besalú ahora cuenta con un aliciente más: la colección circense de Circusland. Sorprendente por la valentía de escoger una villa tan pequeña para colocar en ella una colección de tan importante interés, pero es un ejemplo absoluto de cómo modernizar un lugar histórico, sin ceder simplemente al turismo. Son muchas las ciudades que están encontrando en las artes escénicas un instrumento para dinamizar y atraer visitantes a sus entornos. Los festivales de verano teatrales son gran prueba de ello, con Mérida o Almagro como grandes exponentes. Francia es un país que lleva también años apostando por esta fórmula, con Aviñón como punta de lanza.

Tengo predilección por la Feria de Teatro de Castilla y León que a finales de agosto se organiza en Ciudad Rodrigo. Su tamaño recogido y la apuesta por compañías locales y portuguesas, y por el teatro infantil y adulto, así como por el uso de escenarios históricos son algunos de sus alicientes. El teatro de calidad y la altura estética no son, en absoluto, patrimonio de las grandes ciudades.

Planteamiento parecido es el de la ciudad de Besalú que ha apostado por acoger una enorme colección de circo habilitando para ello varios edificios de su plaza más emblemática. La entrada al museo se realiza a través del edificio de estilo racionalista que en su día ocupó una fábrica de calcetines. Se ha remodelado fachada haciéndola visualmente atractiva, con colores típicos circenses. El espacio expositivo se comunica con el edificio de los claustros del Monasterio de Sant Pere, de principios del siglo XVIII.

En el interior del edificio espera una colección asombrosa. De entrada, sorprende la inversión museográfica, con piezas perfectamente catalogadas y con detallados paneles explicativos en cuatro idiomas. Podría ser perfectamente una exposición de una gran institución cultural por el cuidado hacia las piezas y el recorrido expositivo.

La colección explica los inicios del circo, desde los caballos hasta las acrobacias o los payasos. El circo, nos explican, comienza con los caballos y se hace mención expresa a los espectáculos ecuestres que tenían lugar en Islington, al norte del Londres. Continúa mostrando las diferentes disciplinas artísticas: equilibristas, cómicos, magos o malabares.

La joya del museo es el circo miniatura más grande del mundo, creado por un ingeniero holandés, V. Herwerden, que replicó el circo alemán itinerante “Gleich” que visitó Barcelona en 1929. Se trata de una maqueta a escala dispuesta sobre un espacio de 50 metros con 420 personajes, 270 animales y 170 vehículos.

Otro de los tesoros es la colección de trajes del espectáculo Maison Vicaire París, joyas bordadas entre 1950 y 1980, en las que claramente se han inspirado diversos modistos de alta costura. Y para quienes disfruten de la cartelería, el museo es simplemente sensacional. Maravillosos carteles de circo pueblan todas las paredes, algunos de un tamaño espectacular.

Hay también curiosidades, como una colección filatélica con sellos de motivos circenses. Y una vajilla de motivos circenses de la fábrica francesa Creil et Montereau. A finales del XIX se pusieron de moda las vajillas con escenas de ópera y circo, y la burguesía atesoraba estas colecciones.

Lo más destacable, sin embargo, es la vocación archivística y educativa de Circusland. El museo se gestiona por la Circus Arts Foundation, constituida en el año 2011 y promotora del Festival Internacional del Circo Elefante de Oro que se celebra en Gerona. Son muchas las actividades que se organizan con colegios y es posible incluso apadrinar una obra.

A Besalú le sobran motivos para visitar esta zona del Alt Empordà. Ahora hay uno más. La preciosa colección circense de Circusland. Estas semanas de agosto además se puede disfrutar del festival Nits del Circ que tendrá lugar en Besalú y en Roses.

La clá

www.lacla.es

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Imágenes cortesía de Circusland. © Pepo Segura.


Nits del Circ. Besalú y Roses.

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