
La vanguardia española, en parte embebida en el espíritu de cambio de siglo, destacó por una creación muy patria, pero a la vez muy universal, que es el esperpento. El acercamiento grotesco y deformante hacia la realidad no es enteramente patrio, ni mucho menos. Lo que ocurre es que toda una generación, con Don Ramón del Valle Inclán (1866 – 1936) a la cabeza, fue capaz de sintonizar lo cóncavo de la realidad social con el convexo de su imaginario.
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía acoge una exposición narrativa en torno a la revolución estética que supuso el esperpento en el arte popular. Se acompaña la exposición de interesantes actividades paralelas, como un ciclo de cine, con autores como Edgar Neville y su Domingo de Carnaval (1945).

Esta temporada Madrid se ha vuelto a tintar con lo que fueron destellos de espejos y de una intelectualidad bohemia. En el Teatro Español ha sido sonadísimo el éxito de Luces de Bohemia, parece que volverá sobre las tablas. Quizás porque la vanguardia europea fue tan atronadoramente rica, no seamos capaces de admirar la que surgió entre cafés literarios de un Madrid de luces de candilejas y faroles fernandinos.
La exposición revitaliza la noción de modernidad que escondía la sátira social de la época. Los tremendos cuadros negristas de José Gutiérrez Solana (1886-1945), también sus escritos callejeros de la ciudad y de la España negra. Sobrevuela sobre esa modernidad, la amenaza de la grieta que se iba ahondando en este país.
Quedan pocas semanas y a nivel documental la exposición está bien trabajada. Divierte leer los titulares sobre las ocurrencias políticas de la época, y bien parece que pudieran aplicarse hoy. A Valle Inclán, Solana, Gómez de la Serna… habría que homenajearles de seguido.
La clá
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Esperpento. Arte popular y revolución estética. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Fotograma de “Domingo de Carnaval” de Edgar Neville, 1945.

