
En una ciudad museística, como es Viena, es casi imposible abarcar toda la oferta que ofrece la ciudad. Si además el visitante quiere compaginar la estancia con otras actividades culturales, va a sufrir necesariamente del síndrome “FOMO” (fear of missing out), esa sensación de estar perdiéndose algo. Para fastidiar al turista vienés, añado otro museo a la lista de sitios imprescindibles y que, al contrario que otros museos, no sufre de largas colas o masificaciones. Se trata del MAK, el «Museo Imperial y Real de Arte e Industria», fundado en 1863 bajo el reinado del emperador Francisco José I y que es el equivalente a los museos de artes decorativas de otras capitales, con una diferencia sustancial, en la Viena del 1900 Gustav Klimt pintaba frescos en pan dorado y Otto Wagner diseñaba salidas de metro de ensueño. El afán por embellecerlo todo contagió también el diseño de muebles, vajillas y cubiertos, y el MAK atesora objetos originales de esa época. El edificio, con su patio central, la cristalera y los frescos, es además una caja joyero que ensalza el recorrido.
Hasta mediados de septiembre, el MAK dedica uno de sus espacios al artista alemán, Christop Schlingsensief (1960–2010), con instalaciones y muestras de algunos de sus trabajos más conocidos. Artista polifacético, Christop Schlingsensief fue, principalmente, un activista artístico, que reflejó en sus películas, montajes teatrales y operísticos, y en sus performances, una visión iconoclasta y reivindicativa de ver el mundo. Seguidor del artista del performance Joseph Beuys (1921 – 1986), Schlingsensief entendió el arte en vivo como una oportunidad para denunciar problemas sociales y políticos de países y comunidades.
Dos de sus montajes teatrales más emblemáticos están representados en la exposición del MAK, que tiene un montaje en forma de videoinstalación. En el año 2000, como parte del festival de Viena (en el que es habitual otra artista iconoclasta, Angélica Liddell), el creador alemán montó Bitte Liebt Österreich (Please Love Austria), una parodia sobre Gran Hermano con solicitantes de asilo. Los que querían obtener una visa se instalaron a vivir durante unos días en un contenedor en pleno centro de Viena, debiendo competir entre ellos por la obtención de asilo.
Un año más tarde, en 2001, Schlingsensief montó una producción de Hamlet en Zurich, en la que artistas del partido neonazi suizo salieron a escena durante el acto en que una compañía representa una obra dentro de una obra. La pieza denunciaba el auge de la extrema derecha, trayendo a un teatro la denuncia de una realidad que lejos estaba de representar una ficción. La exposición del MAK incluye imágenes de aquella representación, que sobrecoge por la virulencia en la actitud de los extremistas de derecha.
La clá
www.lacla.es
- MAK : www.mak.at
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Imágenes :
Cortesía MAK.
MAK Exhibition View, 2026 CHRISTOPH SCHLINGENSIEF: It’s Not My Problem Anymore! Christoph Schlingensief, Church of Fear, 2003
Christoph Schlingensief, Hamlet, stage photo, 2001 © David Baltzer/bildbuehne.de

