Crónica del Festival Fringe, Edimburgo. Continuación.

© Edinburgh Festival Fringe Society. Imagen de David Montheit-Hodge.

Una de las cosas más pasmosas cuando se llega a Edimburgo es que la ciudad se ha convertido en un panel vibrante en el que cuelgan carteles de obras del Festival por todos lados. Los hay caros y grandes, y pequeños pegados en cualquier pared que se deje. Hay cabinas telefónicas que han sufrido un brote de carteles, y semáforos con pegatinas de obras. Curiosamente, en la edición 2024 del Fringe, el festival ha apostado por la sostenibilidad, tratando de limitar la impresión papel. Pero la realidad es que la lluvia de flyers es tan cierta como la lluvia en Escocia, así que el viandante disfruta curioseando y admirando vistosos carteles.

Folletos, carteles y libreto.

El Fringe edita una guía con todos los espectáculos. Para los que hemos conocido las “páginas blancas” podría decirse que el formato es parecido. Publicada en papel reciclado “FSC stock”, la guía del Fringe ofrece un panorama completo de todos los espectáculos que se pueden ver durante el festival. Tiene una tirada limitada, pero es fácil encontrarla en establecimientos de la ciudad durante el Festival. La página web y la app del festival son los complementos digitales de la guía.

Por la ciudad es divertido ver los carteles de las obras. Muchos títulos son pegadizos, y usan juegos de palabras o letras de canciones. Atentos a las imágenes porque son un fenómeno en sí mismo. Una de las partes más importantes del Fringe es el apoyo que prestan a sus participantes. Ponen equipos especializados de prensa a su disposición, y además publican en su página web guías para las compañías. Hay información que se dedica al marketing del espectáculo. El Fringe ofrece una guía de estilo sobre expresiones a utilizar y también consejos sobre los carteles. El principal: si como compañía no tienes recursos propios para el diseño de un cartel, ponte en manos de diseñadores gráficos profesionales.

Una de las partes más divertidas de los consejos publicados en la web del Fringe hacia compañías son las “reglas de etiqueta” del repartidor de folletos. Normalmente son los artistas de las compañías quienes reparten e invitan a su espectáculo. El Fringe favorece unas normas de conducta y enseña a crear un “pitch” (un discurso de venta express) para atraer a espectadores.

La crítica teatral.

Cabecera de The Scotsman.

Los espectáculos tienen a gala incluir el número de estrellas que han recibido por parte de críticos y prensa. Es fácil que los espectáculos sean montajes que ya hayan girado o bien que repitan en el Fringe. En ese caso los carteles incluyen el rating de las críticas recibidas, de nuevo para animar al público.

Una de las técnicas más ingeniosas para algunos espectáculos que reciben críticas positivas durante el festival es recortarlas y pegarlas por los carteles de la ciudad. Sí, sí, imprimir la crítica y pegarla con celo sobre los carteles.

Como recomendación, merece la pena comprar el periódico local The Scotsman, que dedica durante el festival buena parte de sus páginas a críticas teatrales o a curiosidades del festival. Durante el mes de agosto refuerzan su plantilla de críticos, así que tienen a gala ser el medio que mayor cobertura da al Fringe. Otra opción son los blogs o la prensa clásica, como The Guardian.

Apoyo a compañías.

Captura de pantalla de la página web oficial del Festival. (c) Edinburgh Festival Fringe Society.

Durante los días del festival, público y artistas se mezclan por la ciudad. Es fácil ver a actores disfrazados tomándose una cerveza, o ensayando en los preciosos jardines de la ciudad. Muchas compañías acuden con un presupuesto muy ajustado, y por eso la organización del Fringe les ayuda en las labores de prensa, producción y marketing, ofreciendo asesoramiento.

En la página web se puede descargar un modelo de presupuesto en formato Excel que pueden usar las compañías y se listan los gastos habituales de producción a tener en cuenta. Muchos de ellos, como el licenciamiento de música, pueden no ser conocidos.

Para entenderlo mejor, el Fringe publica casos prácticos según el tipo de espectáculo. Un show de comedia para 30 personas tendrá, por ejemplo, un coste aproximado de 2,000 libras, mientras que un montaje teatral para un auditorio de 100 personas tendrá, como estimación, un coste de 17,500 libras.

El Fringe pone en contacto a compañías con proyectos de crowdfunding para levantar financiación. También asesora sobre posibilidades de subvenciones o de sponsoring.

Aparte de disfrutar de los espectáculos en el Fringe, hay que fijarse en toda la actividad de promoción y montaje alrededor del Fringe. Es un festival bien engrasado.

La clá

www.lacla.es

*

Capturas de la página web del Fringe Festival, ©Edinburgh Festival Fringe Society.

Deja un comentario

Sign Up to Our Newsletter

Be the first to know the latest updates