
National Theatre Live se define como el mejor teatro británico en una pantalla, cerca de ti. Surgió en verano de 2009 como un experimento, la exhibición en directo de la obra de teatro Fedra, con Hellen Mirren como protagonista. Desde entonces National Theatre Live ha producido más de cien espectáculos de teatro grabados. Su seña de identidad es no abandonar en cierta forma la experiencia en vivo. El espectáculo se graba durante una función real, luego cualquier error queda incorporado (y fijado) a la producción.
A nivel de grabación el éxito del proyecto ha ido trayendo medios técnicos espectaculares. Para quien haya pisado el teatro londinense sabe que los más mediáticos espectáculos suelen ser un despliegue de audacia técnica en escenografía, luces, vestuario… El National Theatre, por ejemplo, tiene a gala montar espectáculos asombrosos. Pues bien, la versión filmada no puede ser menos. La grabación emplea múltiples cámaras, no se trata de documentar una pieza de teatro sino de proyectar, en la medida de lo posible, la experiencia en vivo. Por eso el espectáculo tiene que verse desde diferentes ángulos. Con cámaras que enfoquen el rostro del actor, la panorámica, los detalles de acciones paralelas. Como el ojo de un espectador en su butaca, que a cada momento decide donde mirar.
El reto es, principalmente, para los actores, que, en su carrera profesional, emplean distintos métodos y técnicas según trabajan en el medio teatral o en el audiovisual. Aquí no se trata de actuar ante la cámara, sino de mantener la interpretación teatral frente al auditorio, con el reto de saber que determinadas cámaras estarán posicionadas de determinada forma. De todos los espectáculos teatrales del National Theatre Live que he visto, seguramente sea Un tranvía llamado deseo, el que mayor integración de lenguajes consiguió. Los productores del proyecto hablan de un nuevo género, que es un híbrido entre ambos.
Los cines Yelmo Ideal han apostado por la compra de derechos de distribución de varios espectáculos del National Theatre Live, y este año tienen distintas fechas de proyección en distintas ciudades de España. Son una oportunidad única para disfrutar del teatro londinense que sorprende por dos cosas. Primero por el despliegue de medios técnicos, a veces excesivamente grandilocuentes. Y principalmente, por la calidad de sus equipos artísticos. Se aprende mucho en estos visionados, a veces para constatar que en nuestras tablas hay una calidad enorme.
Entre mis preferidos, sigue estando Skylight. Con unos enormes Carey Mulligan, Bill Nighy y dirigida por Stephen Daldry, Skylight es una joya que funciona casi como una película. He tenido la suerte de verla espaciada en años en cines de ciudades distintas, y en los dos el público aplaudió emocionado.
Frankenstein es la última en llegar. La producción original se estrenó en Londres en 2011. Su director el conocido Danny Boyle, muy conocido en nuestro país por Trainspotting. Boyle comenzó su trayectoria profesional en el teatro y es un reputado director. En Frankenstein se percibe que cómo es capaz de elevar su magisterio en ambos géneros. Hay momentos espeluznantes, y la combinación de luces, colores y exageración visual juegan a favor del efectismo que le gusta practicar a Boyle. La obra fue un éxito sensacional, “de crítica y público”, como suele decirse. Como cabezas de cartel, dos grandes: Benedict Cumberbatch y Jonny Lee Miller, alternándose en el papel de la criatura y de Doctor Frankenstein. La primera escena, demasiado histriónica y larga, es, al mismo tiempo, un tratado actoral. No importa que seas una estrella de Hollywood, todo pasa por el teatro, y ahí hay que exprimirse y darlo todo. El monstruo de Cumberbatch es un discapacitado físico, con tics de cabeza y disfunciones en brazos y al caminar. Sabe crear cierta dulzura pero destaca por una verdad poderosa y por un alma oscura y retorcida, hecha a semejanza del individuo. Lee Miller es un Doctor Frankenstein soberbio y fanfarrón. Destaca Naomi Harris (28 días después) como prometida de Frankenstein.
En Madrid, Frankenstein puede verse de nuevo el 5 de noviembre en Madrid. Es un planazo.
La clá
www.lacla.es
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National Theatre Live
Yelmo Ideal:
Imágenes cortesía de NT Live.
Duración aproximada: 2 horas.

