Salomé. Ópera Estatal de Viena.

Oscar Wilde escribió en pleno fin de siècle un drama en torno al personaje bíblico de Salomé. Su relato trastocaba la narración bíblica, haciendo de la hermosa mujer no sólo una vengativa hija que trata de resarcir el honor de su madre, sino el de una mujer obsesionada por un hombre que la repudia. Salomé representa la sexualidad femenina, la femme fatale, la gran manipuladora y la mujer presa de sus propias pasiones.

Salomé ha sido un personaje central en todas las artes. En el siglo XV, en el Milán de Leonardo da Vinci, Salomé se convirtió en un personaje continuamente representado. Son pinturas elegantes y clásicas, con fondo psicológico, en las que choca la brutalidad de un primer plato en el que normalmente aparece la cabeza del apóstol decapitada sobre la bandeja de plata. El Museo de Historia de Viena tiene un conjunto interesante de pinturas de este período, con obras de Andrea Solario o Cesare da Sesto.

Fue en el siglo XIX cuando Salomé se convirtió en trending topic. Los artistas de la época, enfatuados por las drogas, el sexo y la bohemia, convirtieron a Salomé en objeto de pasión y destrucción. La representación de lo mejor y lo peor de la mujer. En una época de misoginia exacerbada poetas como Mallarmé (1842 – 1898) y pintores románticos como Gustave Moreau (1826 – 1898) revivían una pasión hacia el personaje histórico. El mito explosionó en el cambio de siglo, y su representación artística fue múltiple.

En esta ebullición de la representación artística del mito, el poeta, novelista y dramaturgo Oscar Wilde (1854 – 1900) compuso su pieza teatral Salomé. En plena época victoriana, Wilde exacerbó la maldad y la pasión del personaje, con un evidente afán provocador. Su Salomé se infatúa del apóstol, con una pasión absoluta y destructora. El estreno de la obra tuvo lugar en 1896 en el Théâtre de l’OEuvre de París, sin presencia del autor, que entonces cumplía pena en prisión por delito de indecencia. La pieza es conocida, además, por las maravillosas ilustraciones del artista inglés Aubrey Beardsley (1872 – 1989) que acompañaron su edición impresa. Sus diseños para la publicación de Salomé se convirtieron en icónicos por su trazo negro estilizado y, a la vez, aterrador.

El compositor Richard Strauss (1864-1949) vio la obra de Wilde estrenada en Alemania, y decidió hacer su adaptación para ópera. El resultado fue la ópera Salomé, estrenada en 1905 en Dresde. La ópera, como el drama original de Wilde, fue censurado en Reino Unido, y recibió duras críticas durante su estreno en Nueva York. Con trazos de influencia wagneriana, la obra es un ejemplo de expresionismo musical, siendo su momento más icónico la danza de los siete velos.

La acción transcurre durante el reinado de Herodes, padrastro de Salomé, hija de su esposa Herodías. Herodes mantiene preso a Jokanaan (San Juan Bautista), por proclamar la llegada del Mesías y por condenar los vicios de la corte. Salomé se enamora del prisionero (deseando besarle en la boca), pero éste rechaza sus deseos, lo que provoca en Salomé una sed de venganza. Al pedir Herodes a su hijastra que baile a cambio de concederle un deseo, baila Salomé la danza de los siete velos. A cambio del baile, Salomé exige la cabeza del profeta. Al recibir su cabeza en la bandeja de plata, Salomé besa a la cabeza, declarándole su amor. Horrorizados ante semejante escena, ordena Herodes a los soldados que la maten.

La trama deambula entre la misoginia de la historia de Salomé y cierta liberación femenina. La mujer como ser gobernado por la pasión y la irracionalidad. Pero quizás en una lectura más de nuestro tiempo, el personaje haya adquirido ciertos matices de modernidad. La mujer como dueña de sus deseos y de su propia sexualidad.

La Ópera de Viena (Vienna State Opera) ha estrenado Salomé en su inicio de temporada operística, y está previsto que la reponga en abril de 2025. La Ópera de Viena, a diferencia de otros centros operísticos, apuesta por períodos cortos de tiempo para sus montajes, con una rotación alta de producciones. La dirección musical estuvo a cargo del suizo Philippe Jordan y la artística a cargo de Cyril Teste.

La puesta en escena es la de una cena elegante, con hombres vestidos de traje y mujeres con estilosos vestidos, en un tiempo indeterminado en torno a principios de siglo XX. Cyril Teste ha apostado por el empleo de una técnica de nuevo muy en uso: la videográfica. Una cámara acompaña a los intérpretes, mientras se proyecta en una gran pantalla los primeros planos. Parece que el Dorian Gray de Sarah Snooke ha calado. Pero en esta pieza lo hace sin gracia y con recursos muy manidos. La cámara no aporta nada novedosos y tampoco se entiende bien el desdoblamiento de Salomé, más allá de traer una bailarina a escena. El conjunto queda en todo momento pobre, especialmente en dos potentes momentos, el de la danza de los siete velos y el de la aparición de la cabeza de Jokanaan.

Uno de los alicientes mayores en un montaje de Salomé es jugar con su plasticidad. Y reventar con la escenografía, iluminación y vestuario las poderosas imágenes. La estética nietzscheana del súper-hombre le iría como anillo al dedo, y no decantarse simplemente por una sosa cena elegantosa. Adivino, sólo por las poderosas fotos, que la transgresión nietzscheana  fue la apuesta del director Romeo Castellucci para su Salomé del Festival de Salzburgo de 2018. Creo que, a diferencia de Castellucci, Cyril Teste se ha quedado corto, jugando con un “hype” de manera conservadora.

Del montaje vienés sí destaca la entrega absoluta de la soprano Vida Miknevičiūtė, tanto a nivel vocal como interpretativo. Su magnetismo y sus dotes manipuladoras conquistaron a un público que ensalzó esta Salomé por un gran mérito, el de la mujer protagonista.

Para sucesivos montajes, ojalá los directores escénicos dejen volar su locura, porque la iconografía de Salomé da para hacer cosas muy salvajes.

La clá

www.lacla.es

*

Ópera Estatal de Viena.

https://kalender.wiener-staatsoper.at/

Duración aproximada: 100 minutos.

Imagen de portada  © Wiener Staatsoper / Michael Pöhn

Deja un comentario

Sign Up to Our Newsletter

Be the first to know the latest updates