
William Shakespeare escribió “Los dos hidalgos de Verona” en torno a 1590. Sin saber a ciencia cierta si fue la primera de sus obras, sí se sabe que fue de las más tempranas. La obra se ha tildado como ligera, incluso tontorrona, en comparación con la altura del resto de su obra. Es una pieza de enredos en torno a la amistad de dos hombres, que se ve tensionada por la aparición de una mujer. A partir de ahí entra el enredo, los malentendidos y la vileza o la altura moral de las personas.
¡Ay!, pero hasta la más simplona de las piezas shakespearianas puede contener perlas de poesía y un ojo certero sobre la condición humana. Esta obra habla mucho del amor, y de su capacidad de virar los destinos de las personas. Amigos que dejan de serlo infatuados por una mujer. “El amor es como un niño”, escribe Shakespeare, “que ansía todo lo que un niño”.
La producción de 2025 de la Compañía Nacional del Teatro Clásico viene orquestada por la varita de Declan Donnellan y Nick Ormerod. O lo que es lo mismo, Cheek by Jowl. Tienen en Madrid un público devoto desde los gloriosos años de Mario Gas en el Teatro Español, allá por finales de la primera década de los 2000 (Tis Pitty She´s a Whore, 2012; Cymbeline). Han seguido viniendo, y allá como devotos hemos ido a disfrutar de sus montajes (Medida por medida, 2014; Cuento de invierno, 2016; The knight of the Burning pestle, 2019).
Si tuviera que elegir las obras de teatro que más me han marcado como espectadora, pondría sin duda Tis Pitty She´s a Whore en ese olimpo. Fue la primera vez que recuerdo haber visto la combinación entre modernidad y teatro clásico. Una habitación de una joven como escenario. Donnellan siempre ha perseguido ese binomio del maestro Peter Brook. Ahondar en lo profundo sin perder la levedad.

En esta ocasión lo hacen con una comedia con ligereza incrustada, pero a la que tratan con el respeto que se merece. Donnelan y Ormerod han encontrado en los actores del Clásico un equipo increíble. Me atrevo a decir (sin saberlo), que se han debido sentir muy cómodos con esa mezcla de socarronería, chulería y buen hacer que tiene el carácter español. Y como proyección, sus artistas. Genial trabajo de todo el elenco en esta producción.
La producción de “Los dos hidalgos de Verona” tiene el movimiento, la ligereza, la chispa, la diversión que se espera de una producción de Cheek by Jowl. Todo menos el perro, que se sustituye por uno de muñeco, con un añadido de meta-teatro. De la producción me divirtió especialmente el guiño hacia el teatro folletinesco y costumbrista. Como si fuera un coctel entre Shakespeare y Poncela. La obra lo permite (la Royal Shakespeare Company hizo en los setenta una adaptación con Valentín y Proteo como figurines de La Dolce Vita.
Para acabar una última cita a un verso de la obra.
To die is to be banished from myself;
(Morir es ser desterrado de mí mismo)
¡Vaya pensamiento recogido en unas pocas palabras de una pieza ligera! Por algo Shakespeare es Shakespeare. Y Cheek by Jowl y la Compañía de Teatro Clásico sus valedores en esta era moderna.
La clá
www.lacla.es
- Categoría : Clásico
- Duración : 140 minutos
- Idioma : Español
- Elenco : Jorge Basanta, Prince Ezeanyim, Alberto Gómez Taboada, Rebeca Matellán, Manuel Moya, Alfredo Noval, Goizalde Núñez, Antonio Prieto e Irene Serrano
- Fotografía : Javier Naval

