Qui Som. En cines.

Rara vez el espectador tiene acceso al verdadero proceso creativo que supone la producción de una pieza escénica. Quienes tienen amigos o conocidos en el mundo teatral pueden colarse en un ensayo o en una jornada de trabajo. Pero esa es una presencia furtiva, casi de relámpago. Como bien sabe cualquier creador, el proceso creativo es una exploración alargada en el tiempo. Pablo Picasso lo supo plasmar muy bien en su conocida reflexión, que más parece un mantra de Star Wars: que la inspiración te encuentre trabajando. Ahora bien, mientras que un artista plástico debe batirse contra sí mismo, en el caso de las artes escénicas lo colectivo introduce nuevas capas de complejidad y, a la vez, de genialidad.

Así que, salvo que uno sea parte de la troupe artística, resulta complejo adentrarse en ese espacio recóndito que es el de la creación teatral. Por ese motivo, cualquier documentación del proceso artístico es una piedra preciosa en sí misma. El formato audiovisual es, dentro de la categoría de “documento”, una forma muy adecuada para capturar, de manera dilatada en el tiempo, los haceres que llevan a la construcción de una producción teatral. Una productora audiovisual puede remar a favor del viento y de la oportunidad, siguiendo a las compañías en un viaje dilatado en el tiempo, donde no aparece sólo un ensayo, sino múltiples factores, muchos entrelazados entre la vida y la exploración escénica.

Hay pocos ejemplos de documentales en torno a la creación teatral, sobre todo si es contemporánea (y no retrospectiva en el tiempo). Hablo de seguir en vivo el proceso de construcción de un montaje escénico. La divulgadora Arantxa Vela, pudo colarse en los ensayos de una pieza de Lluis Pasqual, en “Empuñando el Alma. Ensayando con Lluís Pasqual” (año 2021), a propósito del montaje El sueño de la vida para el Teatro Español. Durante el documental hay momentos de verdadera exposición, donde se ve claramente que el oficio actoral es perturbador y doloroso.   

Un osado Manuel Fernández Valdés consiguió capturar a la difícil Angelica Liddell gestando Todo el cielo sobre la tierra (El síndrome de Wendy), que presentó en el festival Wiener Festwochen de Viena. ¿Cómo lo hizo?… seguramente ni él se lo crea. Su documental Angélica [Una Tragedia] (2017) demostró que lo más complicado de ese proceso de atrapar la genialidad es salvar la cerrazón del creador. En el documental Liddell se bate contra sus demonios y, a ratos, contra esa sensación de sentirse un cervatillo a manos de su taxidermista.

Menciono estos dos ejemplos, porque verdaderamente no conozco más. Por el contrario, documentales en torno a las artes escénicas los hay: muchos y muy interesantes, con entrevistas y material de archivo. Lo que es un bien escaso es un equipo que, cámara en mano, se meta en el epicentro del tornado y no sea expelido hecho añicos.

El director Salvador Sunyer, en colaboración con la productora Materia CinemaAvalon y CaixaForum+, ha apostado por entrometerse en el proceso de construcción del montaje “Qui som?”, de la compañía de circo contemporáneo Baro d´evel. A lo largo de dos años, un equipo pequeño de producción siguió a la compañía y a sus dos directores (también pareja), Camille DecourtyeBlaï Mateu, por un recorrido vital y escénico. Sunyer incorpora una mirada plástica hacia un proceso que ya de por sí viene cargado de una exploración artística importante. A ratos el documental alcanza niveles casi de ficción. Imposible no pensar en ese viaje a ninguna parte de una compañía artística, caballo incluido, que recuerda a  películas de Bergman como Noches de circo (1953). Los protagonistas, la familia de Camille y Blaï son de una belleza fotogénica que traspasa la pantalla, y Sunyer ha aprovechado la materia para rodar con una cámara mucho más cinematográfica que documental. Junto con la guionista Lola Mayo, la historia entrelaza la pasión por levantar un montaje (con sus altos y bajos), y una reflexión mucho más profunda sobre la crianza familiar en una compañía circense.

Camille pasó su infancia viajando con la granja de equitación de su padre. Tiene una rara conexión con lo inexplicable y lo inenarrable. Bajo el poder de sus manos los animales dialogan con ella. Blai es hijo de dos payasos, y creció en la compañía catalana Circ Cric. La vida y la fórmula creativa de ambos nace de ese devenir constante, del movimiento como forma de creación. La película, sin embargo, enfrenta a los creadores con los sacrificios de una vida trashumante, en la que las hijas (como ellos, en su infancia) quedarán condicionadas.

El actor Oriol Pla colabora también en la primera parte del filme, como actor de la compañía (luego se retiró). Pla introduce reflexiones que luego se irán desmenuzando en el pasaje de la película. Cuál es el motivo que nos guía, es algo con lo que nos enfrentamos continuamente, como en la vida misma, reflexiona el actor. Comparte además sus orígenes circenses, su padre es fundador de Comediants y su madre de Circ Cric. Vivir de gira, confiesa en la película, marca mucho.

La película se ha estrenado en varios cines, y su alta dosis de plasticidad invita a verla en gran pantalla. Pocas veces un equipo artístico tiene la generosidad de aceptar la invasión en un espacio casi tan privado como lo es la familia, y lo ha hecho además desde un sentir de improvisación, donde los descubrimientos se gestan explorando. “Qui som?” es una rara joya.

La clá

www.lacla.es

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