Editorial. Carta a los lectores.

Hace ya unos años, en julio de 2010, entró a escena La clá, un portal pensado para la crónica en torno a las artes escénicas. Pensado inicialmente como una bitácora personal, poco a poco ha ido cogiendo una línea editorial propia, que pasa por reseñar, de manera continua, los más destacados espectáculos teatrales en Madrid. Hay un espacio pequeño para el off, que se cuela de cuando en cuando, con menor presencia de la que me gustaría. La línea editorial se basa en la honestidad, el respeto y la enorme admiración hacia quienes levantan ese trabajo colectivo que es un montaje escénico.

He leído a muchos que escriben sobre teatro y que enseñan cómo se debe escribir sobre teatro. Destaco a Marcos Ordóñez (El País, Telón de fondo), Lyn Gardner (The Guardian, The Stage) y Mark Fisher (How to write about theatre), que son tres grandes críticos teatrales que han reflexionado sobre cómo se debe hacer crítica teatral. Aprendí leyendo sus opiniones que hay una máxima absoluta. Todo lo que diga sobre una obra, un actor o un director, sea bueno o malo, debo ser capaz de defenderlo como si tuviera delante a quien es objeto de mis reflexiones. Es decir, hay que hacer un ejercicio de aportación constructiva, por eso he aprendido que hacer una crítica negativa es mucho más difícil que hacer una positiva (aparte del disgusto de ver algo que no te gusta).

Gardner es una crítica a la que admiro enormemente porque aporta una mirada muy fresca a la experiencia de espectador, que he tratado de emular. Ella habla sobre la cantina de los bares de los teatros, sobre desvelar el final de una obra o incluso sobre el comportamiento de los espectadores. Me encanta cómo escribe, y siguiendo sus pasos, intento de cuando en cuando introducir artículos sobre curiosidades teatrales. Por ejemplo, consejos para ir al teatro en Londres o reflexiones sobre si es necesario incluir advertencias de edad en el teatro. Entre los artículos destaco uno muy especial, que es un manifiesto sobre por qué creo que las marcas deben apostar por las artes escénicas.

Dentro de La clá han ido surgiendo secciones habituales, fruto de las circunstancias personales. Cuando viajo trato siempre de hacer algún plan teatral y publicarlo en este medio. Desde 2013 hay un foco continuo hacia Londres, que es sin duda la ciudad teatral por excelencia. De las tablas londinenses salen futuros premiados hollywoodienses, y ahora se viene dando un efecto desdoblado, que es que las grandes estrellas hacen hueco, a toda costa, por triunfar en el West End. En Londres he vivido grandes anécdotas. Como cuando Kenneth Brannagh no me quitaba ojo de encima haciendo un Lear (o eso creía yo…), hasta que me giré y vi que detrás de mí estaba una de las grandes Damas, Judi Dench, a quien realmente dirigía su mirada.

En una butaca de patio londinense vi cómo un señor se desmayaba totalmente sobrecogido por una escena de aborto sobre escena; fue en The Years. Confieso que en Londres pedí un autógrafo, algo nada habitual en mí. Admiro a muchos artistas y creadores escénicos, pero no soy mitómana. Con una excepción: a Sir Ian McKellen sí que le pedí ese autógrafo, y guardo como un tesoro su firma en mi programa de King Lear

Hay en La clá una sección recurrente bajo el nombre de “Butaca Digital”, dedicada a distintas formas de teatro grabado. Pueden ser películas o documentales con sabor escénico. O directamente obras de teatro que han sido grabadas. El teatro sólo puede existir en vivo, pero apoyo y aplaudo el proyecto de National Theatre Live, que graba los mejores espectáculos escénicos de Londres. En España, dos actrices, Bárbara Lennie e Irene Escolar montaron con HBO la serie Escenario 0, que fue un proyecto muy valiente (pergeñado en pleno covid19) y que puede verse en Filmin.

Volviendo a las críticas de teatro, trato siempre de capturar el trabajo de creadores como escenógrafos, iluminadores, músicos o figurinistas. Me asombran las construcciones espaciales que proponen, y aunque Peter Brook defendió que se puede componer teatro en un espacio vacío, yo me recreo cuando hay un cuidado trabajo de ambientación artística.

En estos años de crecimiento reseñando mucho teatro, he visto cómo la dramaturgia contemporánea en España ha explosionado, con autores de enorme éxito que nos interpelan con temas de actualidad. Y, junto a ellos, hay varias generaciones de intérpretes que no renuncian a pisar las tablas, pese a sus grandes éxitos en plataformas televisivas. Destaco un proyecto muy especial que fue el del Pavón Teatro Kamikaze, y que hoy tiene continuidad en su productora Kamikaze. Aquel proyecto generó un espacio de debate y apostó, de manera decisiva, por montar dramaturgia contemporánea, en colaboración con grandes escenógrafos. Creo que Jauría representa como ninguna otra producción, el manifiesto artístico que defienden, y que pasa, entre otras cosas, por acercar el teatro a los institutos.

En estos últimos tiempos ir al teatro es un acto de planificación porque las entradas para los montajes “buenos”, simplemente vuelan. Los datos del sector, según publica la Fundación Autor muestran una tendencia ascendente, pero no se ha alcanzado el nivel de afluencia prepandemia. Una de cal, y otra de arena. Hay un tema preocupante, y es que pocos espectáculos atraen a un público joven. Eso significa que las propuestas tradicionales interesan muy poco a este grupo de espectadores. Creo que la Compañía Nacional de Teatro Clásico está haciendo un trabajo estupendo modernizando a los clásicos, los espectáculos de producción Kamikaze siempre atraen a público joven, también lo veo con montajes más de vanguardia como el Conde de Torrefiel. Aquí hay mucho trabajo por hacer, y es esencial que colegios, institutos, familia y amigos seamos alcahuetas.

Aprovecho la red de festivales teatrales que se organizan en nuestro país para conocer otras localizaciones y otras formas de hacer teatro. Tengo un cariño muy especial a la Feria de Ciudad Rodrigo, que es una fiesta teatral con un foco muy especial en la chiquillada, y al TAC de Valladolid. Me quedan muchos por conocer, así que espero contarlo aquí.

Las artes escénicas no son sólo teatro, así que en La clá hay un apartado para la danza y el circo, por el que tengo una especial predilección.

Otro apartado fundamental es el de las lecturas teatrales. Soy de las que disfrutan leyéndose un Shakespeare antes de ir a verlo, entre otras cosas porque me voy a enterar mejor. Hay grandes editoriales de teatro que publican a dramaturgos contemporáneos y siempre trato de acudir al Salón del Libro Teatral en Madrid, donde se reúnen habitualmente. Allí siempre veo a los amigos de La Uña Rota, y sus cuidadas ediciones y portadas. Aquí en La clá, abandero que “EL TEATRO TAMBIÉN SE LEE”.

Este medio no sería ni la mitad de interesante si no fuera su apariencia visual. La ilustradora Mercè Galí es la artista que imaginó ese patio de butacas señorial desde el que un público cautivo aplaude la representación. No hay diseño más bonito para escenificar lo que es “la clá”. La web, según aparece hoy, es el trabajo de mi amiga Blanca, que rescató del baúl de los recuerdos crónicas de hace muchos años. Mención especial también a los fotógrafos de escena y los equipos de prensa que facilitan notas, imágenes, vídeos y materiales. Sin las increíbles fotografías de escena y sin el apoyo de los jefes de prensa, no sería posible este trabajo.

Lamento no reseñar todo lo bueno que hay en cartel, pero mis quehaceres no lo permiten. He aprendido a lidiar con el síndrome FOMO (fear of missing out) que acecha al aficionado teatral. Como medio independiente, tengo el lujo de decidir qué ver, y de dar mi opinión, que será siempre una mirada sobre la escena, condicionada por mi propia subjetividad. Colaboro con la Revista Godot en los ranking semanales que publica la revista.   

Gracias por acompañarme en la lectura de estas crónicas teatrales. Habrá ocasiones en que coincidan conmigo, y otras que no. Espero que gracias a alguna recomendación de este medio descubran un espectáculo, un libro o una exposición de interés en torno a las artes escénicas. Será mi mayor logro.

Teresa González

Septiembre 2026

Editora

La clá

www.lacla.es

Sign Up to Our Newsletter

Be the first to know the latest updates