
Es la tercera temporada de la puesta en escena de este relato japonés en el Heartbreak Hotel de Barcelona. “Lluna plena” es una adaptación teatral de la novela breve escrita por Aki Shimazaki (Gifu, Japón, 1954) y forma parte de la pentalogía de la autora en torno a un matrimonio anciano, Tetsuo y Fujiko. Los dos han ingresado en una residencia, ella con un Alzheimer avanzado que le ha colocado un velo tupido sobre los recuerdos. No reconoce a su marido, pero ha accedido a compartir habitación con él en la residencia a cambio de colocar un pudoroso biombo. Ella ha olvidado toda la vida matrimonial con él, pero no le ignora del todo. En su nueva mirada, él se le aparece ahora como un hombre amable.
Esta pequeña historia conquistó al director Àlex Rigola, que quiso teatralizarla para su caja negra, que es el Heartbreak Hotel en Barcelona. Este relato de una pareja oriental se torna cercano al contar una historia tan universal como el envejecimiento. En el paso a una vida anciana reconocemos los efectos del borrador de la memoria, la desmaterialización que supone convertirse en un retirado de la vida activa.
Además de tocar el enfevecimiento como tema universal, el tiempo juega aquí un rol importante. La historia de Tesuo (Andreu Benito) y Fujiko (Luisa Castell) se juega en muchos tiempos que se entrecruzan. Memorias del pasado, de seres queridos que ya no están, y de tiempos que son, en ocasiones, reminiscencias, y en otras, equívocos de la mente de Fujiko, para quien la realidad ha dejado de ser lineal.
El deterioro de Fujiko le aleja de su realidad más afectiva, pero ha construido en su mente una explicación propia de lo que le circunda. Recuerda de forma continua a las chicharras, creando una cosmología inventada que une a estos insectos con el propósito de los seres humanos y de sus familias. Luisa Castell orientaliza su interpretación, en un papel donde la gestualidad se concentra en la cara. Con una media sonrisa Mona Lisa, Castell construye a una mujer que vive mentalmente en una órbita diferente. De vez en cuando se turba por recuerdos familiares, hasta tal punto que de su rostro brotan lágrimas hacia el final de la función. Una interpretación tan delicada como el almendro en flor que se levanta en el centro de la sala como única escenografía
Andreu Benito (L´home de teatre, L´Inframón, Marits i Mullers) es el anciano resignado que acepta que “la Fujiko” se ha olvidado de él. Sin embargo, quiere seguir conversando con ella, y acompañarle en el delirio de cerrar una historia oculta de una aventura amorosa que se produjo en una noche de luna llena. Escuchando los diálogos y el relato al público de Andreu Benito, el espectador acaba atrapado por un relato sencillo, pausado, contado por la voz profunda y sugestiva de Benito. En el Heartbreak Hotel hay una sintonía muy necesaria del público. La sala requiere absoluto silencio. Así que, en parte, se puede decir que el espectador debe hacer su papel. No es sólo sentarse en un asiento de avión, el Heartbreak Hotel exige un mutismo absoluto, una estado de trance del aquí y el ahora con los actores.
Miranda Gas se turna con Andreu Benito en relatarnos el avance de la historia. Ella adopta una actitud también orientalizada, como la de una agradable guía en una visita a esta historia del matrimonio japonés. Ernest Villegas tiene personajes de mayor profundidad, como el hijo que quiere retener a la madre en esta realidad.
El Heartbreak Hotel hace honor a la canción de Elvis. Siempre está lleno, aunque es fácil encontrar entrada para el amante del teatro con el corazón partido. En este teatro podrá llorar y emocionarse en la oscuridad. Que es lo que precisamente ocurre en este viaje que propone Àlex Rigola hacia la ancianidad, con capas de realidades que se entrecruzan.
Although it’s always crowded
You still can find some room
For broken hearted lovers
To cry there in their gloom
La clá
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Lluna plena
https://heartbreakhotel.cat/lluna-plena
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Duración
90 minutos
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Imágenes
Cortesía equipo comunicación HH. Martín Ramiro/Àlex Rigola.
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Versión
Adaptación de Álex Rigola sobre la novela de Aki Shimazaki
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Dirección
Álex Rigola
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Reparto:
Andreu Benito, Luisa Castell, Miranda Gas & Ernest Villegas
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Diseño de escenografía
Patrícia Albizu

