
Pablo Messiez lleva años abriendo su proceso de indagación escénica al público, y lo hizo de nuevo en el Centro de Creación Teatral, Réplika Teatro durante un fin de semana. Tiene en cartel uno de los grandes éxitos de la temporada, Personas, Lugares y Cosas, en la que parece (cuentan las críticas) que se ha superado como director teatral. Acabo de terminar el texto en inglés de People, Places and Things de Duncan MacMillan, así que ya les contaré, que tengo entrada para dentro de unos días.
El argentino combina siempre trabajos, lo mismo monta un Beckett (Los días felices, 2020), que se echa a la espalda la creación de un nuevo texto propio, en lo que ya es una extensa producción propia.
Su nuevo proyecto artístico y autoral, anuncia Messiez encaramado en la sala de estar de Réplika Teatro, está en plena cocción, y lo que ese día se presenta es una pieza de indagación artística con el nombre Podría pasar cualquier cosa. Explica el autor que andan (en plural) repensando la relación entre escenario y público, invitando a los asistentes a la función a que, una vez en la sala, optemos por sentarnos en el suelo y donde queramos.
La pieza Podría pasar cualquier cosa es un ejercicio escénico hecho con el que será el elenco de su futura producción teatral y con los alumnos de Tercer Curso de la Diplomatura en Arte Dramático de Réplika Teatro. Si éste es un ejercicio en construcción, ésta no puede ser otra cosa que una crónica de un ejercicio escénico, una exploración intuitiva.
En Podría pasar cualquier cosa, ocurren, en efecto, cosas no previstas por los intérpretes ni concebidas por su autor. Entre el público hay un invidente que va acompañado de un perro que se mantiene incólume toda la función (salvo un par de ladridos, que bien parecen parte del espacio sonoro). A un señor detrás de mí le entra una tos. Una tos de esas que normalmente los actores aguantan con estoicismo, pero aquí no hace falta, así que José Juan Rodríguez invita al señor a que salga, que aquí no es necesario sufrir, y con el gesto de ambos nos salvan a todos de esa tensión absurda que siempre produce una tos nerviosa en sala.
Pablo Messiez dice que vienen trabajando con la relación del público en este camino de exploración. Durante un cuarto de hora los espectadores nos sentamos en el suelo y miramos hacia las butacas en las que están sentados los actores, situados de manera dispersa, como si estuvieran en un cine. De fondo se escucha un texto en inglés al que los actores reaccionan, pero no todos igual, no todos al unísono. Me fijo en la disposición de los actores en las hileras de butacas y parece que ocupan un pentagrama, como si fueran notas musicales.
Encuentro en esta pieza las obsesiones perennes de Messiez: la relación de las palabras con el silencio, y el poder redentor de la música como único bastión al cual agarrarse. Hay pistas en el texto, casi un manifiesto de lo que piensa el dramaturgo: “Cantamos muy poco, bailamos muy poco y hablamos de más”. Quien, como yo, sea fiel a Messiez, habrá percibido ese hilo conductor en muchas de sus obras: desde Muda (2010), a Las canciones (2019), Cuerpo de baile (2021) o Los gestos (2024).
Esta indagación con un grupo nutrido de intérpretes de Réplika Teatro va acompañada de algo nuevo, que tiene mucho que ver con la acción del público, que es la de mirar. Los espectadores, desde el suelo del escenario, observamos a unos intérpretes que parecen mirar una enorme pantalla de cine. La acción se repetirá a lo largo del ejercicio: sale un actor, mira hacia una columna, se sienta, y así repetidamente. Se entrecruzan miradas en posiciones fijas, incluida la de los propios espectadores. Hay una construcción muy plástica en lo que propone Messiez, como la del observador que mira un cuadro y que es, a su vez, observado.
Este trabajo es parte del camino hacia la que será su nuevo montaje, La forma humana, que estrenará con producciones kamikaze en 2026, con la participación de Omar Ayuso, Cris Blanco, Rebeca Hernando y José Juan Rodríguez. Enormemente generoso, y audaz, es abrir su proceso de creación y exploración, también el de todos los intérpretes. Pudo pasar cualquier cosa y ocurrió, una hora de creación y un tiempo en el que todos compartimos el anochecer en sala.
La clá
www.lacla.es
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Réplika Teatro
https://replikateatro.com/
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Duración
Un largo viaje del día hacia la noche.
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Imágenes
Cortesía de Pablo Messiez
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Dramaturgia y dirección
Pablo Messiez
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Reparto:
Omar Ayuso, Cris Blanco, Rebeca Hernando y José Juan Rodríguez. Alumnos de Tercer Curso de la Diplomatura en Arte Dramático de Réplika Teatro: Aida Benabdelhak Lista, Nara Gómez Cabrera, Agata Hugentobler Gil de Biedma, Alejandra Fernández Aragón, Americo Saavedra Pumacayo, Clara Bomatter Castillo, Daniel Paterson Moreno, Felipe Cortés López, Joel Simon Contreras, Marta Florit Villalonga, Marta Santo Mirabet, Max Muslera Álvarez, Miguel Inzunza Briones, Paola Domínguez Navarro, Paula Sahuquillo Valverde, Sonia Carreras García y Sara Moreno Sanfrutos.

