La contra crónica de los Premios Talía 2025. Academia de las Artes Escénicas.

 

Ésta es una crónica no al uso de lo que han sido los Premios Talía 2025. Ni incluye una lista de ganadores completa, aunque sí un enlace, ni hace un recorrido por toda la gala. Pero sí ofrece un puñado de impresiones generales sobre lo que fue la gran celebración de la Academia de las Artes Escénicas de este año. Para la crónica completa, recomiendo el artículo de Marta García Miranda para El Periódico de España.

 

La Gala está cogiendo fuste en estos tres años, y la amplia Plaza de Colón resultó especialmente acogedora este año. Como antesala de los Premios, los profesionales del teatro, en todas sus vertientes, se reunían en un espacio acordonado y enmoquetado junto a la cabeza de la escultura de Jaume Plensa. En la alfombra roja Daniel Galindo (¡siempre encantador!), Paloma Cortina y Olga Baeza, de RTVE, entrevistaban a los nominados.

 

Se cocía mucho entre corrillos. Allí estaban los grandes productores de este país, como Jesús Cimarro (seguramente la persona que mejor conoce el andamiaje que sostiene el precario tejido escénico en nuestro país). Juan Mayorga muy solicitado, iba como nominado por su papel en 1936. Por ahí también se paseaban muchos periodistas, entre ellos un veterano de la crónica teatral, Julio Bravo, del ABC, que es un referente del periodismo cultural, muy querido entre la profesión.

 

Entre los invitados estaba la Notaria con el sobre de los premiados, acompañada de la Secretaria de la Academia y del Presidente de SGAE, Antonio Onetti. No queriendo perderse nada acudió Emilio Gutiérrez Caba, de los pocos que sabían saldrían galardonados, en su caso como homenaje. Con él estuve charlando de AISGE y de ese ciclo extraordinario de cine que él ha venido apadrinando muchos años y que se celebra en la sede de la Fundación AISGE.

 

Entrados en la Gala, la Presidenta Cayetana Guillén Cuervo renunció a un discurso largo y pesado. Más tarde dedicaría ese tiempo en alabar a Antonio Banderas. Los Premios Talía aspiran a convertirse en una fiesta por todo lo alto. Juan Luis Iborra dirigió la gala que estuvo producida por El Terrat. Los premios se sucedieron de manera rápida, para eso estaba el pianista y unos elegantes y estrafalarios azafatos con alto sombrero que impedían que los premiados se enrollasen. La gala tuvo ritmo, y el Teatro Fernán Gómez resultó una fantástica ubicación. Se hizo un poco larga al final, culpa me temo del largo número de premiados.

 

La obra 1936 se llevó la mayoría de los galardones. Me alegró especialmente que dos buenos compañeros, Juan Vinuesa (ganador) y José Troncoso (nominado por La Gramática), disfrutasen de sus nominaciones. Me emocionan especialmente las categorías técnicas, en las que profesionales como Elisa Sanz (escenografía) o Pedro Yagüe (iluminación) ven su habitual enorme trabajo reconocido. Los kamikazes fueron también premiados por su labor de compañía. Elejalde y Buxó dejaron los focos a Carla Nyman y a Lluna Issa Casterà (directora y actriz de Hysteria). Recogían el premio por labor de compañía.

 

Los dos momentos más reivindicativos fueron para Antonio Banderas, reconocido por apoyar a una Academia que es todavía un bebé que comienza a andar. Banderas habló de un trabajo que nace de la pasión, pero que a nivel de inversión sólo se sustenta con la inversión privada. La otra gran reivindicación vino de la Librería Yorick, premiada por la labor de estudios y divulgación. Triste paradoja recoger un galardón y hablar, al mismo tiempo, de supervivencia.

 

Como nota de color, la intervención de un intérprete excepcional, Ángel Ruiz, ganador por el espectáculo La rosa del azafrán. He visto a Ruiz en varias ocasiones (La del manojo de rosas) y es un cómico maravilloso, con un enorme talento vocal.

 

Los Premios Talía tienen unas bambalinas fenomenales, con una profesión muy unida para celebrar el teatro, más allá de alfombras rojas. La Academia está consiguiendo patrocinios, que es el camino futuro para las artes escénicas (recomiendo la lectura del artículo, ¿por qué las marcas deben apostar por el teatro?). Mientras se esperan unas ayudas públicas que nunca llegan. Pero celebremos, que los Talía son la cara amable del talento escénico.

 

Por cierto, los números de danza, canta y circo de los premios fueron sensacionales.

 

La clá

www.lacla.es

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