¿Quiénes son los críticos teatrales más influyentes en Londres?

La crítica teatral británica ha perdido el fuste de otras épocas gloriosas en las que su pluma incisiva podía condicionar la suerte de un espectáculo. Al igual que en Madrid o Barcelona, las redes sociales y las tremendas campañas de marketing impulsan hoy más la venta de entradas y el éxito de las obras que el propio saber de un crítico.

Aún así, la labor de críticos teatrales todavía tiene su espacio. Para seguir y entender las tendencias teatrales en Reino Unido, lo mejor es leer de cuando en cuando alguna crónica teatral.

Los dos grandes críticos teatrales del siglo XX han sido Kenneth Tynan (1927-1980) y Michael Billington (1939). Tynan era temido por sus incisivas críticas para The Observer. A él le debe una generación de dramaturgos la conceptualización de su obra. Los “Angry Young Men”, con John Osborne a la cabeza, fueron bautizados así por Tynan.

El mayor y mejor crítico teatral es Michael Billington (1939), que escribió desde 1971 hasta 2019 en el periódico The Guardian. Sus crónicas teatrales siguen colándose en este periódico, sin la urgencia del cierre periodístico. Quien haya leído a menudo sus reseñas descubrirá en él una escritura corta y certera, de quien en unos mínimos párrafos es capaz de condensar la sabiduría atesorada durante años. Suyo es un libro imprescindible de consulta State of the Nation: British Theatre Since 1945. Una historia, en efecto, de Gran Bretaña a través de su teatro.

En su retirada official en 2019, el director teatral Peter Brook le dedicó estas palabras: “A good critic has an eye like a scanner, an ear like a composer, the tongue that enjoys sweet and sour, a razor-like intelligence and a deeply tender heart. Michael has all of these, and I will miss reading all he writes.”

Entre las críticas – mujeres hay muchas que destacan. Una es Lyn Gardner, que escribió hasta 2019 para The Guardian y ahora lo hace para The Stage. Está entre mis preferidas porque cuenta todo lo que hay alrededor de un teatro. Desde el comportamiento del público, hasta cosas tan banales como las bebidas que se sirven en los entreactos. Gardner ha debatido sobre si la crítica de una obra debe incluir spoilers, o sobre si el crítico debe permanecer en silencio.

Con la jubilación y la salida de los grandes críticos teatrales de las cabeceras, hay quien ha visto la decadencia de la propia prensa.

Para cualquiera que se adentre en el teatro londinense debe quedar advertido de la arbitrariedad de las calificaciones que se anuncian en carteles y en prensa. “¡Magnífica!”, “¡No podrás apartar la mirada!”, “¡Imprescindible!”… son halagos habituales. Los carteles, además, llevan impresas muchas estrellas. La realidad es que para saber qué hay que ver y cómo de bueno es, mejor fiarse de los críticos de cabecera.

Ahí van mis recomendaciones para elegir teatro en Londres. Por cierto, atentos a las entradas porque se agotan con muchísima antelación. Para los que viajen, hay que reservar vuelo y teatro casi a la par.

  • Time Out London: buscar los “London Theatre Shows” que ver según la época del año. Las recomendaciones sobre obras de teatro suelen ser acertadas.

  • The Guardian: la nueva generación de críticos del periódico siguen teniendo un ojo fino, aunque como ocurre por aquí, suelen ser duros en sus análisis.

  • The Stage: este medio nació nada menos que en 1880 y está dedicado por completo a las artes escénicas. Edita en versión impresa y su páginas web es impresionante. Algunos críticos como Lyn Gardner colaboran con The Stage.

  • Podcast London Theatre Review: Nancy Durrant, Nick Clark y Nick Curtis son reconocidos periodistas culturales y críticos. Su podcast es dinámico, pero ojo que no pueden tener una forma de hablar más brit.

Para la compra de entradas son muchísimas las plataformas online. Yo siempre utilizo la web oficial de los teatros. Si no hay entradas, por si suena la flauta recomiendo escribir a los buzones de taquilla (Box Office). Son muy rápidos en contestar y en seguida informan sobre alguna cancelación.

Debo confesar que yo disfruto mucho leyendo críticas teatrales sin perspectiva de ver el montaje escénico. Y hay un relevo generacional interesantísimo.

La clá

www.lacla.es

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