Entertaining Mr. Sloane. Young Vic, Londres.

En estos últimos años la cartelera londinense viene dedicando un espacio a revitalizar grandes éxitos teatrales de los años sesenta. Son piezas mucho menos conocidas para el público en general. En aquellos años campaban por los teatros Samuel Beckett o Harold Pinter. Casi nada. Pero son años en que se produce una revolución absoluta del lenguaje teatral. Si el irlandés Beckett se había adentrado en un lenguaje existencialista, profundamente marcado por los efectos de la Gran Guerra, otros autores vinieron a mostrar un teatro mucho más cercano a la realidad social inglesa.

Primero llegaron los Angry Young Men, con John Osborne a la cabeza. Una generación que se batió contra los efectos de un país victorioso que dejaba un lastre de problemas sociales. Esa generación no había combatido heroicamente, no portaban medallas en la solapa, y habían quedado a cargo, sin embargo, de un país con hondos problemas económicos. En Look back in anger (1956) Osborne se atrevía a colocar sobre el escenario una tabla de planchar, y una historia marital de malos tratos y vejaciones. La pieza fue repuesta en 2024 por el Teatro Almeida, con dirección de Atri Banerjee.

El crítico teatral Michael Billington encuentra en los dramaturgos de los años sesenta un cambio frente a sus predecesores cabreados. Sin que haya una línea predominante, hay en estos sesenta un movimiento reaccionario contra cualquier cosa que se conozca como el establishment. Y Joe Orton (1933-1967) fue uno de sus máximos exponentes, un “disturber of peace” (es decir, un perturbador de la paz). Su obra, compuesta por una decena de obras escritas en tan sólo diez años, aventuraba a un prolífico y subversivo dramaturgo.

Su primer gran éxito fue Entertaining Mr Solane (1964), traducida aquí como El realquilado. Le siguieron otros éxitos como Loot (1965) o What the Butler Saw (estrenada de manera póstuma en 1969). Sus obras se caracterizan por un punto macabro y por su falta de moralidad. Corrieron parejas a la vida del propio Orton, que murió violentamente, asesinado por su pareja, Kenneth Halliwell.

Joe Orton vivió los últimos años de censura en la Inglaterra de los años sesenta. El mismo año de su muerte, la Ley de Delitos Sexuales despenalizó los actos homosexuales entre adultos. Un año después, en 1968, se abolía la censura de teatro, función que se encomendaba al Lord Chamberlain. Orton no llegó a ver ninguno de los hitos que tanto marcaron su vida y producción literaria. Los textos de Orton son escandalosamente divertidos, rozando lo incorrecto, siempre a ras de censura.

En su primer éxito, Entertaining Mr. Sloane, Orton presentó una historia muy cotidiana llena de dobles sentidos. Mr. Sloane es un joven que busca alojamiento. El título de la obra juega con el doble significado del verbo “to entertain”, que significa hospedar, y a su vez entretener. Eso es lo que quiere hacer Kath, una ninfómana ama de hogar, que busca en Mr. Sloane un joven al que regalar favores sexuales a cambio de darle alojamiento. En la casa vive también el padre, un anciano que no congenia bien con el nuevo inquilino. También Ed, el hermano de Kath, que no esconderá su atracción por el joven.

El desenlace es deliciosamente funesto. Mr. Sloane acabará siendo prisionero sexual de los dos hermanos, que se lo turnarán, a cambio de no delatarle por el homicidio imprudente del padre.

La producción para el Young Vic se hace sobre un escenario maquiavélico. Se trata de un escenario circular que deja a los actores a vista de todos. No parece que ese sea obstáculo para Daniel Cerqueira (Ed), Chistopher Fairbank (el padre), Tamzin Outhwaite (Kath) y Jordan Stephens (Sloane). El texto mantiene su tono mordaz y trasgresor, y en esta producción hay dos papeles clavados. El de la hija ninfómana y el del aparentemente serio y aburrido hermano. El conjunto, sin embargo, no se eleva. Le falta al personaje del joven Mr. Sloane más brutalidad para convertirse en oscuro objeto del deseo. Y su enfrentamiento con el padre es también algo impostado. Con todo, la pieza para el Young Vic se postula como juguetona, con una desternillante Tamzin Outhwaite.

Fotograma de Prick Up Your Ears, película de Frears, interpretada por un camaleónico Gary Oldman y un atormentado Alfred Molina (año 1987).

Para quien quiera conocer mejor la figura del dramaturgo Joe Orton, recomiendo una película antológica que puede verse en plataformas, Prick Up Your Ears. Un jovencísimo Gary Oldman hace un papel antológico como el salvaje Orton. Le acompaña un también enorme Alfred Molina en una película de Stephen Frears del año 1987.

La clá

www.lacla.es

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