
El lienzo “La fragua de Vulcano” (Velázquez, 1630), sirve de excusa para la pieza teatral “Vulcano” que se representa en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle Inclán. La obra usurpa del cuadro la sensación de fragua y calor, pero poco más. Más que su significado se usa su percepción visual, con proyecciones del original, la sensación de incendio o el uso de un mazo, como en la fragua.
La historia de Vulcano navega entre la comedia negra y el docudrama. Es una crítica al auge audiovisual del “true crime”, tanto por medios como por espectadores. El true crime se vende con una concepción artística elevada. Está siempre a medio camino entre la recreación, la investigación periodística y una grabación audiovisual cuidada. Pero en realidad no deja de ser otra cosa que la sección sucesos o una continuación de la línea editorial del periódico El caso. Quienes trabajan en televisión, saben que el true crime vende, y da unas audiencias estupendas. Por eso siempre se ha mantenido una sección, incluso en programas generalistas o de sobremesa.
Un equipo de producción formado por Pilar Bergés (periodista) e Iván López-Ortega (cámara), acuden a un piso de una familia española (“tirando a clase baja”) a entrevistar a sus integrantes. Todos parecen haber participado, de una forma u otra, en un rescate de un incendio que se ha cobrado la vida de una mujer desvalida. Las entrevistas nos descubren a un padre y a unos hijos (mellizos) que son unos personajes oscuros. La hija oposita a museografía o algo parecido, y está obsesionada con el cuadro de Velázquez, La fragua de Vulcano. Macarena Sanz es una chica locuaz verbalmente, pero con un punto de desvarío. Eneko Sagardoy es experto en hacer personajes turbadores, así que este hijo porrero y atormentado le va bien. El padre, Albert Ribalta, se queja de las dos hernias, y es quien más representa esa negrura de España, que se mueve entre lo terrenal y lo temible.

La historia parte de la cita de Kafka, «Cuando se quema una casa se revelan las estructuras esenciales». De esta forma, la autora Szpunberg y la directora, Andrea Jiménez, han trabajado para dar forma a este docudrama de tintes socarrones. La trama está bien construida, si bien las tonalidades no son fácilmente perceptibles en el inicio de la obra. Arranca como algo tenebroso y lento y luego parece que se va decantando por el humor negro. Hay mucha influencia fílmica (Tarantino), que traspasa la escena con un muy buen uso de pantallas e imágenes. La escena de doble narración (la grabada y la real) es un juego (muy ingenioso y fantásticamente resuelto) de doble realidad.
Hay algún aditamento superfluo y algún toque impostado. Son menores. La subida hacia el momento culmen de la acción, con el descubrimiento de lo que allí ocurrió, se consigue con soltura, lo que lleva a unos diálogos desternillantes. La bajada vuelve a ese tono, quizás, demasiado serio. Vulcano se desenvuelve con mayor soltura en esa socarronería negra.
La clá
www.lacla.es
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Vulcano
Duración: 90 minutos
Imágenes
© Bárbara Sánchez Palomero
Texto
Victoria Szpunberg
Dirección
Andrea Jiménez
Reparto
Pilar Bergés (Adriana), Iván López-Ortega (Eliseo), Albert Ribalta (Manuel), Eneko Sagardoy (Manu) y Macarena Sanz (Inés)
Escenografía
Judit Colomer Mascaró
Iluminación
Juan Gómez-Cornejo AAI
Vestuario
PIERPAOLOALVARO (Pier Paolo y Roger Portal) AAPEE
Espacio sonoro
Lucas Ariel Vallejos
Vídeo
Elvira Ruiz Zurita

