The Weir. Harold Pinter Theatre, Londres.

Photo issued 12 August 2025 / no repro fee Pictured Tom Vaughan-Lawlor, Seán McGinley and Brendan Gleeson in Conor McPherson’s THE WEIR, presented by Landmark Productions and Kate Horton Productions in association with 3Olympia Theatre at 3Olympia Theatre, Dublin from 8 August – 6 September 2025 before the production transfers to London’s West End at the Harold Pinter Theatre from 12 September – 6 December 2025. Photo credit – Rich Gilligan

Una de las obras teatrales de la temporada teatral londinense es, sin duda, The Weir (La presa). La crítica ha sido unánime en alabar esta pieza que se podría decir contemporánea, pero que cuenta con tonalidades muy clásicas. En un bar de pueblo irlandés unos aldeanos beben pintas, esperando que llegue un vecino que vendrá acompañado de una irlandesa de la capital que se ha mudado recientemente. Con el viento soplando, una lumbre encendida y el olor a tostado y ácido de la madera y la cerveza, se desarrolla una velada de historias populares, cuentos de viejas y leyendas fantasmagóricas.

El prestigioso crítico teatral de The Guardian, Michael Billington, incluyó la obra en el listado de las 101 mejores piezas dramáticas en su conocido libro The 101 Greatest Plays: From Antiquity to the Present. Leyendo la edición publicada con motivo de esta reposición de la obra, publicada en 1997, encuentro la justificación. Escrita en un lenguaje totalmente coloquial, es imposible no escuchar la cadencia del tono irlandés a medida que avanzan los diálogos. Hay una fuerza mágica en este texto que nos traslada de inmediato a un bar irlandés cualquiera. Las historias que se escuchan en el bar tienen ese poder catártico de la tradición oral que está en el origen del teatro.

En su puesta en escena para el Harold Pinter Theatre, el autor de la pieza, Conor McPherson es además el responsable de su puesta en escena. Lo que vemos es, por tanto, un reflejo de su imaginario irlandés. Al frente de esta pieza hay un cabeza de cartel titánico, el actor irlandés Brendan Gleeson (Escondidos en Brujas). Quien tenga la suerte de verle en estas últimas semanas en cartel, advierto de entrada que no es una pieza fácil de ver para un no-nativo. La composición de los diálogos y los acentos tienen un fuerte matiz irlandés, sin subtítulos que puedan ayudar. Ahora, vaya si merece la pena.

En un bar creado por la escenógrafa Rae Smith (The importance of being Earnest, Waiting for Godot, War Horse), se sucede toda la trama. El bar es esencial en esta composición. Rae Smith ha replicado una taberna cualquiera, tanto que el espectador siente una atracción que es más propia del género cinematográfico. El bar tiene una fuerza atrayente que hace que el público esté, durante un breve espacio de tiempo, dentro de ese lugar. Se dice del cuadro de Las Meninas que el lienzo crea un espacio interno propio. De la misma manera Rae Smith ha conjurado un espacio muy real dentro de la caja escénica. Imposible no sentirse en cualquier otro lugar que no sea ese pueblo irlandés, cercano a un río y a una presa.

Photo issued 12 August 2025 / no repro fee Pictured Seán McGinley, Kate Phillips, Brendan Gleeson, Owen McDonnell and Tom Vaughan-Lawlor in Conor McPherson’s THE WEIR, presented by Landmark Productions and Kate Horton Productions in association with 3Olympia Theatre at 3Olympia Theatre, Dublin from 8 August – 6 September 2025 before the production transfers to London’s West End at the Harold Pinter Theatre from 12 September – 6 December 2025. Photo credit – Rich Gilligan

La llegada de la desconocida (Kate Phillips) saca el lado más coqueto de los hombres. En seguida querrán impresionarla con historias locales, especialmente las más fantasmagóricas. Brendan Gleeson se mantiene gran parte de la obra concentrado y pegado a su copa (making love to his tonic and gin, como diría la canción de Billy Joel). Gleeson tiene una presencia carismática, y su quietud es un gesto que honra el foco que quiere dar al resto de actores. Ahora bien, la pieza pivota en gran parte sobre la terrorífica narración que hace sobre presencias desconocidas en una vieja casa de pueblo. Es la piedra angular sobre la que luego jugará McPherson. El barman del pueblo es Owen McDonnell, que no esconde su ratería invitando a copas. Sean McGinley hace de pintoresco aldeano. Tom Vaughan-Lawlor es el bocazas. Como curiosidad, todos los actores de esta producción (salvo ella) son conocidos actores irlandeses.

La obra tiene un giro dramático que no desvelo. Digamos que la velada, con su viento desasosegante, propicia confesiones e historias traídas del pasado. Este montaje, redondo en interpretación y puesta en escena, tiene pinta de ser uno de los que serán reconocidos en la próxima edición de los Olivier londinenses.

La clá

www.lacla.es

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