Ensayo. El Pavón Teatro Kamikaze (ensayo general).

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Israel Elejalde se derretía en twitter hace unos días ante las declaraciones del dramaturgo francés Pascal Rambert para Radio Nacional de España. Ha dicho el autor que en torno a 2019 quiere escribir una obra para actores españoles en el Kamikaze y otra específica para el propio Elejalde.

En su montaje español anterior, el francés se rindió ante la fuerza que, en manos de Israel Elejalde y Bárbara Lennie, había cogido su texto. En “La clausura del amor”, una de las obras más impactantes de las últimas temporadas, el dueto actoral Elejalde – Lennie se embestían, a golpe verbal limpio, puñetazos en forma de palabras.

En esta nueva obra de teatro, Elejalde vuelve a ser el elegido como actor del reparto y El Pavón Teatro Kamikaze la casa para su estreno en Madrid. Pascal Rambert ha querido también repetir experiencia en la dirección, y allí estaban morada – director – actor compartiendo aventura con otros tres actores en estado de entrega absoluta.

En “Ensayo”, Rambert ha querido hablar de las cosas que probablemente le merodean en su día a día: el amor y el teatro, y la destrucción que planea sobre ambos. Hay algo psicoanalítico que persigue al autor y que le lleva a presentar los temas como un binomio (vida/muerte, amor/desamor).

Quizás por este contraste tan acentuado el autor use una técnica narrativa originalísima que embaucó al público que vio “La clausura del amor”. Se trata de diálogos sordos de los personajes construidos a modo de monólogos, larguísimos y sin réplica, que sólo encuentran contestación en un nuevo monólogo del siguiente personaje, pero distorsionando el mensaje anterior. Si uno de los protagonistas espeta una afirmación sobre otro, ésta no recibirá contestación directa, aguardará encerrada en una caja que sólo se abrirá con la intervención del siguiente personaje. El título de la obra en francés, Répétition, habla del ensayo como juego en bucle a través del cual se repiten textos que van cogiendo nuevas entonaciones.

Así que en “Ensayo” tenemos a cuatro personajes, cuatro miembros de una compañía teatral que duramente deben aguantar sus nombres propios, es decir, sus nombres reales durante el curso de la actuación. Fernanda Orazi es Fernanda, María Morales es María, Jesús Noguero es Jesús e Israel Elejalde es Isra. Como cuatro puntos cardinales arrancan sus monólogos en este orden, pero con diferente temperamento.

Fernanda es la más neurótica, la más vulnerable, la que tiene el peso de repartir las cartas sobre el tapiz de la mesa. Se nota que es una actriz ensayando, y que algo ha ocurrido, pero no estamos seguros sobre si ese algo ha aflorado o si es precisamente Fernanda quien lo está haciendo explosionar. Más parece lo segundo. Con la verborrea y la gracia natural de esta actriz para mezclar lo trágico y lo cómico, sabemos que algo ha dejado de funcionar en los ensayos, y que “la estructura” ya no da respuesta. La “estructura” se presenta como sustento de los ensayos teatrales, y se reflejará en la escenografía, en el texto y en la forma de actuación. Pero esta técnica teatral (y su pérdida en el grupo) también sugiere una ruptura de los afectos. Con enormes aspavientos, lloros y una vitalidad desbocada, Fernanda Orazi conquistará por su personaje excesivo, al que amansará bien. Orazi es una actriz que actúa sintiendo, como demostró en Muda, Algo de ruido hace, Los ojos o en La realidad, y lo hace con una naturalidad desbordante. Quizás, y cómo único marcado prescindible, el personaje debería replegarse más en los turnos del resto y ser maniquí en estado inactivo.

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Siguiente turno es para María, que es todo sensualidad y piel. Ella hablará de un tema importantísimo, del amor y de la atracción física hacia dos hombres al mismo tiempo. Explica lo que le atrae del uno y del otro, de Jesús y de Isra.

Me divierte cuando un mismo tema o una misma cosa aparece en sitios distintos, sin contacto previo. Entre sus obras más recientes, Alfredo Sanzol escribía precisamente sobre este mismo tema. Se preguntaba uno de los personajes de La respiración si el amor puede considerarse como una mercancía que, estando en unas manos, no puede estar en otras. Los mismos pensamientos azotan a María, que defiende que su amor hacia Isra y hacia Jesús ha sido un amor sincero y sin engaños. Isra le contestará en su turno que no sólo se puede amar a dos, sino a muchos. María Morales, con su bonita voz y la calma impregnada a su intervención, seduce y aprisiona en un relato sensual.

Turno (difícil) para los hombres. Jesús Noguero es el alter ego de Pascal Rambert, el creador que se interroga sobre su proceso creativo y sobre la esencia del teatro. E Israel Elejalde la repentina conciencia social que brota del director de escena tras dar réplica a cada uno de sus contrincantes. El tono inicialmente tragicómico, luego sensual, pasa a ser ahora intelectual para finalizar brutalmente con un llamamiento de Elejalde a la conciencia social de los jóvenes. Esta segunda parte sufre con la propia estructura elegida por el autor. Se convierten en monólogos mucho más densos, que disparan hacia nuevos temas y con la carga dramática previa de la intervención de las mujeres impregnando todavía el ambiente.

Hay, entre medias, un interludio bellísimo, apropiado, de una complicidad inmensa, fina y que se disfruta enormemente. Israel Elejalde enciende un transistor y se escucha, entera, “De amor ya no se muere” de Gianni Bella. Orazi fuma un cigarro y se miran, y durante esos minutos vuelven a ser cómplices. Luego volverá la destrucción.

Ensayoescena4a©vanessarabade

Rambert ha vuelto a encontrar a los actores que eleven su obra “Ensayo” a un montaje con tintes desgarradores. No tiene la frescura brutal ni el embiste emocional de su anterior obra, aunque sí pasajes intensos y bien planteados. Fernanda Orazi e Israel Elejalde son actores fetiches de este blog y sus trabajos son siempre de una calidad tan alta que se convierten en garantía segura. Jesús Noguero defiende con la misma altura el difícil papel de creador atormentado y María Morales simplemente embauca al público.

Rambert en El Pavón Teatro Kamikaze, con Elejalde & co. Larga vida.

La clá

www.lacla.es

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