Crónica de los V Premios Godot.

Los premios Godot tienen photocall pero no alfombra roja. Tienen chirigota, guasa y ambición de celebrar (en su acepción de festejar) las artes escénicas. Los premios se organizan por esa revista de edad adolescente que es la publicación gratuita Revista Godot, que se encuentra siempre en los teatros y recintos escénicos. La revista tiene tamaño A5 y es de formato reversible, lo mismo da empezar por el off madrileño que por las obras más comerciales. Desde hace 5 ediciones montan los premios Godot, que son un encuentro de compadreo entre gentes de la escena, artistas, programadores, productores, técnicos y medios. Los organizadores, representados por Marisa Navajo y José Antonio Alba, así lo comentaban en su discurso: estos premios quieren ser un abrazo escénico. En sus palabras, además, agradecieron a todos los que contribuimos a difundir las artes escénicas, porque sin altavoz es muy difícil que se siga haciendo teatro.

Hay una lista larga de nominados, pero el acierto está en despacharlos a minuto de discurso, y en hacer que la velada sea chisposa y musical. Este año la conducción de la gala correspondió a Las niñas de Cádiz que se metieron al público en el bolsillo con sus chirigotas dedicadas a la precariedad escénica en Madrid. No dejaron piedra sin remover, desde los sobreprecios de La Latina, los trabajos de camarera o las ayudas INAEM a la distribución. Pero donde se llevaron la ovación generalizada fue en aquello de contar cómo se liquida una producción yendo “a taquilla”. Después de las comisiones de ticketing, publicidad, SGAE, etc. al final “¡que te va a costar dinero trabajar!”….

Entre los galardones, Gula/Gola se hizo con el de Mejor Obra y Mejor Actor para Oriol Pla; Pablo Messiez fue distinguido como Mejor Dirección por Personas, lugares y cosas; Fernanda Orazi fue reconocida como Mejor Autora por Niebla, y María Morales se llevó el de Mejor Actriz por El nudo gordiano. La gran ganadora de la noche fue Fuenteovejuna, de la compañía de Teatro Clásico, que celebraron cada premio como un gol. Carlos Hipólito iba a tiro hecho, con el premio Godot de honor y se congratuló de ser reconocido estrenando sobre las tablas, que es su casa.

El discurso más emotivo fue, sin duda, el de Oriol Pla, que recibió su premio, el primero con un ¡qué bien!, y luego el segundo con un ¡qué guay!, ¿no?Pla reivindicó la figura del payaso y del bufón, lamentándose de que haya escuelas de teatro en las que no se imparte esta disciplina. Defendió el teatro como un lugar en el que el público comparte un espacio de riesgo, y en el que la audiencia debe verse como un ente vivo del propio espectáculo. En el premio a la mejor obra compartió la forma de composición teatral de Gula/Gola, escrita junto a su compañero Pau Matas, que surgió durante un período de lenta maduración en tres años. El grupo de whatsap “no se sap” (no se sabe), fue un repositorio de ideas en el que sus dos creadores realizaron un acto de perderse, que fue, al mismo tiempo, divertido, duro y complicado. Su composición, compartió Pla, fue una creación desde el papel, la música y la escena. A ver si repiten próxima temporada porque yo confieso que me quedé sin verla.

En una noche en la que la selección española competía y Bad Bunny cerraba chiringuito con su último concierto, los Godot fueron una conjunción de buena vibra con los calores madrileños ya apretando. Al equipo, y en especial a Sergio Diaz, gracias por invitarme y, sobre todo, por contar con mi contribución en ese Ranking colectivo de valoraciones semanal que publican los Godot. Hasta el año que viene, ya con ganas.

La clá

www.lacla.es

Sign Up to Our Newsletter

Be the first to know the latest updates